martes, 26 de mayo de 2020

Esto también es Memoria Histórica

Reproducimos, íntegramente, por su relevante interés, un artículo publicado en el diario digital "El Diestro", titulado "el Frente Popular intentó provocar una pandemia en España durante la Guerra Civil".

Conviene leerlo para saber, un poco más de como funciona la extrema izquierda social-comunista, aquella que gobernó el frente popular y que nos llevó a una guerra civil.


"La naturaleza de los partidos izquierdistas en España es la que es; y eso es una constante histórica incontrovertida, mientras que los partidos de derechas también tienen su propia naturaleza, no lo vamos a negar, y esto es así desde que la realidad de los Partidos Políticos se instaló en nuestra Nación; las dialécticas, estilos y lógicas de las estructuras partitocráticas son de índole claramente parasitaria y se manifiestan por los daños que causan en el Pueblo, de variado alcance e índole. 

Primero y tercero por la derecha y en pie, los agentes socialistas Louis Chabrat y Jean-Paul Bougennac, que inoculados con bacilos infecciosos tenían la misión de infectar España, rodeados de las autoridades que los detuvieron e interrogaron

Sin embargo, lo que les voy a relatar en este artículo no es un tema baladí; es un precedente que debemos de recuperar para los lectores y que ha estado oculto durante décadas en el baúl de los crímenes de la izquierda española, baúl confinado en la cámara más oscura de nuestro pasado y sellado por los siete candados de la cobardía y apostasía de la derecha de este país hacia la Historia de España y su propio sufrimiento. 

Tendríamos aquí un tema para ser abordado por el cine español, pero no ese falso y subvencionado de los Almodóvares y Amenábares de turno, sino por esa nueva era que se divisa de un cine español donde se aborden temas realmente de interés y que requieren una aproximación cinematográfica para su masivo conocimiento. 

Todas las fuentes históricas consultadas concluyen en este mismo sentido: el Frente Popular intentó en 1937 provocar una pandemia de catastróficas consecuencias en la España Nacional mediante la infiltración en nuestro territorio de dos sicarios desde Francia por la frontera de Irún que habrían ido con varias enfermedades inoculadas en su cuerpo (se habló del bacilo de Versin productor de la peste, del Tripanosoma Gambiense que origina la enfermedad del sueño, así como del Tifus e incluso de la Malaria), una operación de guerra bacteriológica promovida por el militante socialista Max Aub y altos funcionarios de la España del Frente Popular en Francia, lo que amerita que la decisión de este ataque biológico contra la España Nacional partió desde las más altas instancias del Frente Popular, con el objeto de desestabilizarla y provocar su derrota. 

En los años posteriores y hasta el momento presente, la historiografía oficialista subvencionada e ideologizada ha pretendido blanquear esta operación malévola, desde un punto de vista de la paranoia y del desprestigio de las teorías conspiranoicas, ridiculizándola como es habitual en los intoxicadores; intentos inútiles que decaen ante la realidad y sus perfiles más claros de los cuales, a continuación, vamos a hacer un relato de las fuentes históricas, que concluyen que este intento existió y si no se pudo llevar a cabo, es porque las autoridades de la España Nacional actuaron con inteligencia y contundencia, además de que contamos en este caso con la ayuda de la Divina Providencia. 

Escarificaciones en la espalda del agente “Louis Chabrat” que contenían los bacilos infecciosos. Su verdadero nombre era Witolds Jedlinski o Jelinski, delincuente habitual francés y actor

Ahora mismo Max Aub es un ídolo intelectual para la izquierda y un motivo de vergüenza para la derecha, hasta el punto de que incluso tiene salas a su nombre en centros culturales en España e incluso calles, por ejemplo, en Madrid, con el voto a favor o por omisión de todo el espectro político actual, incluido PP, VOX y Ciudadanos. 

Usaremos en esta primera aproximación fuentes españolas y francesas, como fuentes primarias, así como algún estudio posterior, como fuente secundaria, al objeto de sentar las bases para posteriores estudios más amplios y extensos, especialmente en el ámbito científico, que es como también se tiene que abordar esta cuestión. 

Así quedan relatados estos hechos por el magnífico historiador José María Zavala en su insigne obra “Franco con Franqueza: anecdotario privado del personaje más público” (Editorial: Plaza y Janés, 2015, ISBN 978-84-01-01546-5, 512 páginas): 

“La prueba fehaciente del maquiavélico plan para acabar con las vidas de miles de inocentes se encuentra hoy en el Archivo del Tribunal Regional Militar número 4 de El Ferrol, en La Coruña. 

En concreto, en el legajo 50 del expediente 3.209 puede consultarse la causa seguida en consejo de guerra contra Louis Chabrat y Jean-Paul Bougennac, detenidos el 27 de abril de 1937 cuando intentaban cruzar la frontera francesa haciéndose pasar por corresponsales de guerra….. 

El otro agente detenido

Sea como fuere, se decidió que los encargados de cruzar la frontera, los dos detenidos Louis Chabrat y Jean-Paul Bougennac, se vacunasen antes de ser inoculados con el bacilo que pretendían propagar, convirtiéndose así en letales transmisores del mismo. 

Entre los acusados, además del socialista Max Aub, figuraba otro personaje ligado al mundo de la cultura, el pintor socialista Luis Quintanilla, quien, curiosamente, había participado ya en la venta de las bombas cargadas con gas que fueron arrojadas sobre el Alcázar de Toledo, al comienzo de la Guerra Civil. 

También se encontraba el Cónsul (de la II República) de Bayona, Pedro Lecouna, y el diputado francés socialista Lucien Bossoutrot. 

Intimidado por los intensos interrogatorios, Chabrat se desmoronó y acabó confesando a la policía que había cobrado 10.000 francos por ofrecerse a cruzar la frontera portando la enfermedad. 

Tanto él como su cómplice Bougennac fueron minuciosamente reconocidos por varios médicos, quienes hallaron huellas de incisiones por todo su cuerpo; señales inequívocas de las inoculaciones a las que fueron sometidos”. 

En la Revista Vértice nº 3, editada en junio de 1937 en la España Nacional, se contiene un relato escalofriante de los hechos, así como un informe médico de lo sucedido, y en donde además, se infiere, como suele ser habitual en las grandes chapuzas socialistas, cómo se solapaban los habituales chantajes y estafas propias de sus negocios malévolos con los que concurren, que puede que incluso interfirieran en que no se pudiera realizar la masiva infestación planificada. 

Lo dicho, un guion inmejorable para una película seria y profesional y un campo de investigación al que seguro que los habituales historiadores apesebrados de la Progresía, especialmente los que parasitan en la Universidad Española, darán la espalda y tratarán con desdén. 

No solamente la prensa española incidió en esta cuestión, igualmente la prensa francesa se hizo eco de esta situación, en particular el Diario “L’express du Midi”, en su edición de Toulouse, el 1 de agosto de 1937, consultable en: 

http://images.expressdumidi.bibliotheque.toulouse.fr/1937/B315556101_EXPRESS_1937_08_01.pdf, y cuyo el extracto que es de interés a continuación es reproducido: 

Otra fuente informativa de interés es la secuencia de cuatro artículos de la serie “Yo he sido espía rojo” que fueron publicados por el Diario Odiel de Huelva y escritos por uno de los implicados directos, los días 22, 23, 24 y 25 de Junio de 1937, y que se pueden consultar en los siguientes enlaces abiertos en Internet: 

1.Un plan tenebroso para introducir en España la guerra bacteriológica 

https://sede.diphuelva.es/portalweb/hemeroteca/odiel/1937/JUN/22/0001.pdf 

2.Se quería propagar en España la enfermedad del sueño en el territorio nacional 

https://sede.diphuelva.es/portalweb/hemeroteca/odiel/1937/JUN/23/0001.pdf 

3.Dos individuos se prestan a ser portadores de los bacilos 

https://sede.diphuelva.es/portalweb/hemeroteca/odiel/1937/JUN/24/0001.pdf 

4.Doscientas mil libras esterlinas para la guerra bacteriológica 

https://sede.diphuelva.es/portalweb/hemeroteca/odiel/1937/JUN/25/0001.pdf 

De todo lo anterior se puede inferir la participación de relevantes miembros socialistas españoles y franceses en el complot, así como que ya se hizo un procedimiento similar de infestación masiva en Oriente Medio en el pasado y, por otro lado, el pago e intervención de agentes ingleses mediante una fortuna en libras esterlinas, lo cual añade todavía más desconcierto y complicidad multinacional a esta cuestión. 

En cualquier caso, lo que queda evidenciado es que ya existen precedentes en nuestra Nación y en el Mundo de cómo para obtener el poder o mantenerlo hay partidos políticos y organizaciones trasnacionales que han acudido a la mentira y, en este caso, a pretender llevar a cabo maniobras de contagios masivos mediante pandemias entre la población con el objeto de desestabilizar las Naciones y sus Pueblos. 

Estamos ante un verdadero ejercicio de Memoria Histórica, no subvencionada, y que evidencia a mi juicio que el verdadero motivo por el que el PSOE y la izquierda española pretender anular los juicios militares con los que se castigaron sus crímenes no es más que un deseo de tapar hechos como éste, para que así caigan definitivamente en el olvido y en el descrédito, y puedan así eternamente seguir chantajeando, mintiendo, estafando, engañando y cometiendo todo tipo de desmanes y tropelías, para lo cual cuentan con la complicidad de unos partidos políticos de derechas, que a cambio de tapar sus propias vergüenzas, son capaces de contribuir a que hechos como éste se mantengan en la oscuridad de los silencios y desconocimientos. 

La tarea de investigación histórica sobre este asunto es ingente y a ella nos estamos encomendando en esta época de confinamiento y de pérdida de derechos civiles y libertades públicas que sufrimos en España. 

Tengo que reconocer, porque es de Justicia, que a la primera persona a la que le oí hablar de este asunto del intento de la Pandemia llevado a cabo por el Frente Popular durante la Guerra Civil española fue al insigne historiador, José María Manrique, Coronel del Ejército Español, y una de las personas más serias y rigurosas en sus investigaciones, en cuya amistad me honro. 

De momento el sector izquierdista radical y apesebrado de la historiografía posmoderna guarda silencio ante la revelación de estos hechos históricos tan graves; eso es porque está en la fase inicial de silenciamiento sobre la cuestión planteada, o mejor dicho, del ninguneo ante el disidente o aquel que aporta algo novedoso al debate historiográfico. 

Empezaré por revelar el tratamiento que dio la prensa frentepopulista a estos hechos, en concreto el Diario ABC requisado por la II República, en su edición del 11 de agosto de 1937, en concreto en su página 4, donde se encabeza una noticia refiriéndose a los portadores (Louis Chabrat y Jean Bouguennec) de los bacilos infecciosos con el siguiente titular, “Dos jóvenes franceses fusilados en Pamplona”, circunstancia que era completamente falsa pues ambos personajes no fueron condenados a muerte por el Tribunal Militar que les juzgó, sino a la pena de 20 años de cárcel. 

En la citada noticia se dice que Jean Bouguennec era un joven periodista francés que se encontraba en España al comienzo de la guerra y se anticipa que la diplomacia francesa se iba a ocupar de situación tan delicada, hecho igualmente falso porque no consta que la República Francesa hiciera ningún intento por liberar a semejantes sujetos. 

Por otro lado, el otro agente socialista transmisor de la pandemia Louis Chabrat no se llamaba realmente así, pues éste era su nombre falso, un seudónimo, su verdadero nombre era Witolds Jedlinski o Jelinski, delincuente habitual francés y actor, nombre con el que sí que aparece en el Listado General de Presos que pasaron por el fuerte de San Cristóbal en Navarra, en donde se especifican como fecha de su reclusión el 6 de Noviembre de 1937, fecha de su condena el 18 de Enero de 1938 y fecha de finalización de su condena el 4 de abril de 1957, aproximadamente 20 años después de su detención. 

Llama la atención del uso de personas del mundo de la cultura para la gestación de esta trama de guerra bacteriológica, lo que evidencia el uso constante que hace de ellas la izquierda nacional e internacional, destacándose en particular la participación en el intento de Pandemia en España de los intelectuales socialistas Max Aub y Luis Quintanilla. 

Con la aureola de hombres de la cultura siempre suelen encubrir a algunos de los peores criminales. 

En cuanto a este último, llama la atención cómo su hagiógrafa Esther López Sobrado desacredita esta teoría de su implicación en la trama en su obra “Luis Quintanilla, testigo de guerra” (ISBN: 978-84-8102-546-0), llegando a considerar como “seudohistoriadores” (página 16) a los que analizamos con rigor historiográfico esta cuestión y señalamos su responsabilidad, típico alegato de los que pontifican sobre la memoria histórica, pero es que doña Esther comete un error de bulto (página 17) en su argumentación exoneratoria, con el que cree equivocadamente que le exculpa de la grave acusación, cuando en realidad lo que hace es posiblemente reafirmar su implicación en esta trama desde el momento en que establece falsas dudas sobre las fechas de los trabajos de infestación encomendados, pues relata la autora que el 29 de mayo de 1937, Luis Quintanilla abandonaría Biarritz (Francia) para presenciar la rendición del Santuario de Santa María de la Cabeza en España, lo cual no le exonera nada, pues los hechos de los que se acusó a Quintanilla tuvieron lugar el mes anterior, en Abril, y lo que evidenciarían, a mi juicio, es que por su implicación real en la trama tuvo que salir huyendo de la zona del sur de Francia donde ejercía sus funciones de espía al servicio del Frente Popular. 

Otro intento igualmente desafortunado de exoneración contra Max Aub lo realizó el Catedrático izquierdista Don Gonzalo Santoja en una columna en el Diario ABC el 21 de agosto de 1997, en concreto en la página 18, titulada “Max Aub y el espionaje”, columna que fue respondida muy acertadamente con una carta al director en ese mismo diario el 1 de septiembre del mismo año cuyo autor fue Don Juan Ramón Pérez de las Clotas, director del periódico “La Nueva España”, en el que afirma que: 

“Es inobjetable que Max Aub formó parte de manera activa de los servicios de espionaje republicanos. Está documentalmente testificada su presencia en la organización denominada como “Red Quintanilla”, nombre éste que también cita el señor Santoja, y al que en los informes internos de la propia Embajada no se dudaba en calificar como “un persona excesivamente vanílocuo, pedante y fatuo”, además de con otros adjetivos escasamente halagadores. Se sabe también que Max Aub desarrolló sus actividades en la delegación de la Red en París, dirigida por el cineasta Buñuel, que tenía como misión esencial la captación de agentes de información y estaba integrada por conocidos escritores y artistas –Fernando de los Ríos, Pablo de Azcárate, Sánchez Ventura-, cuyo vínculo personal último era la madrileña Residencia de Estudiantes.” 

Como se puede observar, se identifica exactamente el mismo papel que sigue ocupando hoy el mundo de la cultura oficialista en España, al servicio siempre de la izquierda política y de sus malévolos planes. 

Hay cosas que nunca cambian". 

Evidentemente, ahora dirán que son bulos y mentiras contadas por el bando que, en buena lid, ganó la desgraciada guerra civil, pero creemos que los testimonios son más que elocuentes.

La verdad jamás se puede recatar y los españoles merecemos conocer de verdad nuestra Historia, no esa oficialista que nos cuentan los que gobiernan, en la que pintan sus épocas de mandato como los tiempos más idílicos. La verdad es otra y el frente popular, canalla, asesino, ladrón y miserable merece que se conozcan sus fechorías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario