jueves, 18 de junio de 2026

Las Fronteras (VI). Francia

Del boletín "Emblema" de junio, tomamos una nueva entrega del interesante trabajo firmado por nuestro gran amigo y compañero el Comisario Pral. Félix Alvarez Saavedra.

Hemos hablado en nuestro anterior artículo (Emblema nº 76, mayo 2026) de la frontera hispano-portuguesa, la europea más estable de los últimos 800 años. Toca hoy hacerlo de nuestra segunda frontera terrestre en cuanto a longitud: la hispano-francesa, prolija en acontecimientos reseñables en las últimas centurias, por lo que se refiere a su establecimiento, control y acceso a un lado y otro de la misma.

Pase de pastoreo, 1981

Su trazado, desde 1659, ha sido objeto de diversos Tratados[1] que, todavía hoy día, ajustan milimétricamente el territorio de uno y otro país. Desde ejércitos invasores en un sentido, y derrotados en su retorno, siguiendo con exiliados, perseguidos, militares escapados, guerrilleros, delincuentes comunes, terroristas y, cómo no, comerciantes, emigrantes, viajeros y turistas de toda clase y condición, han transitado por ella contribuyendo a configurar la Historia de España.

Tal variedad de personas y situaciones ha generado múltiples facetas en el acervo documental a la hora de su cruce. Igualmente, su control, apertura y cierre ha visto cómo los avatares históricos dejaban una huella en la misma que, en algunos casos, ha perdurado durante centurias.

No podemos perder de vista también que, de Francia importamos el modelo de control administrativo de la población empleado desde principios del siglo XIX, lo cual ciertamente ha facilitado el entendimiento transfronterizo, si no difícil sería de explicar, por ejemplo, que se autorizase, ya a mediados de ese siglo, a internarse en el país vecino a ciudadanos españoles sin el preceptivo pasaporte, aunque fuese solo hasta unos pocos kilómetros dentro del otro país.

Pese a los Tratados, Convenios, Acuerdos, etc. entre ambos países para delimitar la frontera, de oeste a este de la línea encontramos, todavía hoy, varias particularidades:

La primera de ellas es la isla de los Faisanes, situada en mitad del cauce del río Bidasoa, próxima a su desembocadura, de carácter aluvial y que en 1659 (cuando se firmó en ella el Tratado de los Pirineos) tenía unas dimensiones de 147 metros en el sentido de la corriente y 24 a lo ancho, reducido a 114 de largo por 25 de ancho en la actualidad. Poco después de esta última fecha su contorno fue reforzado y se plantaron árboles con el fin de afianzar el terreno y mantenerlo debidamente.


Tarjeta de trabajador residente en población fronteriza, 1950

Como dice Capdevila acertadamente en la obra antes mencionada, “en el Tratado de Límites de 2 de diciembre de 1856 se acuerda que la isla de los Faisanes, escenario de la firma del Tratado de los Pirineos de 1659, quede como propiedad compartida de los dos países, a modo de gesto gracioso que recuerde los lazos de amistad, fraternales, que la citada Paz contribuyó a forjar”[2]. Este territorio, conocido también como “isla de la Conferencia”, fue el lugar por el que accedió a España el primer borbón, Felipe V, el 22 de enero de 1701.

Ateniéndonos al Derecho Internacional la isla está considerada un condominio, territorio en el que es aplicable el ejercicio de la autoridad por dos o más Estados independientes asociados con esa finalidad.

CCPA de Canfranc-Somport/Urdos.

La segunda particularidad en esta frontera son las numerosas facerías o comunidades de pastos de sol a sol existentes, principalmente en los valles fronterizos de Navarra y Huesca, que perviven algunas de ellas desde fechas tan lejanas como el siglo XII.

Esos acuerdos en los distintos valles reconocen los derechos a pastar el ganado en determinadas fechas y lugares (sin tener en cuenta la línea fronteriza trazada) a cambio de compensaciones que se han mantenido inalteradas por los siglos.

Baste mencionar como ejemplo la existente entre los valles de Baretous (francés) y Roncal (español) que da lugar al conocido como “El tributo de las tres vacas”, que parte de una sentencia de 1375 derivada de unos enfrentamientos ocurridos en 1360. Cada año los pastores de Baretous entregan a los de Roncal tres vacas jóvenes y en perfecto estado de salud, como pago por el uso de los pastos roncaleses. El acto se celebra el 13 de julio en la muga 292, conocida como la Piedra de San Martín.

La tercera particularidad es la originada por Llivia, enclave perteneciente a la provincia de Gerona, pero rodeado totalmente por territorio francés, situado en la parte nororiental de la Baja Cerdaña.

Isla de los Faisanes

Su origen está en el Tratado de los Pirineos de 7 de noviembre de 1659, por el que se puso fin a las hostilidades hispano-francesas de la Guerra de los 30 años, iniciadas el 19 de mayo de 1635. En ese Tratado se acordó que en la zona sur francesa España cedía el Rosellón, el Conflent, el Vallespir y una parte de la Cerdaña.

Un año después, por el Tratado de la Cerdanya de 12 de diciembre de 1660, se concretó la frontera, omitiéndose la cesión del enclave de Llivia a Francia debido a que era villa y no pueblo, como eran los otros 33 de las comarcas del Vallespir, Capcir, Conflent, Rosellón y la Alta Cerdaña que pasaron a manos francesas y que hoy forman, junto con la Fenolleda, el departamento de los Pirineos atlánticos franceses.

Llivia, entrada a la población


Esas poblaciones habían pertenecido al Imperio Carolingio, pasando a la Corona de Aragón en el siglo XII, todas ellas estaban situadas en la vertiente norte de los Pirineos, de tal manera que en esa vertiente quedó una villa en poder de España: Llivia.

El enclave comprende los núcleos de población de Llívia (1362 habitantes), Cereja (35) y Gorguja (20)[3], para acceder a los cuales, hasta 1968[4], era preciso pasaporte o salvoconducto.

Son múltiples las razones que pueden esgrimirse para justificar la importancia de las relaciones hispano-francesas, prueba de ello es que entre ambos países se han firmado numerosos Tratados y realizado un ingente Canje de Notas desde 1856, siendo el Tratado de Amistad con Francia de 2023 el último intentado, muchos de ellos relacionados con la frontera común[5].

Frontera en la cual llegaron a existir hasta 52 pasos fronterizos autorizados por carretera, ferrocarril o fluviales (solo en Navarra hubo más de 20), y un número mayor de éste, incontable, de ilegales, empleados principalmente por contrabandistas, el inicio de cuyo uso se pierde en el tiempo.

Al igual que ocurrió con la frontera hispano-portuguesa, en distintos momentos de la Historia se permitieron los desplazamientos de las personas entre ambos territorios sin necesidad de usar pasaporte, con el fin de facilitar las relaciones transfronterizas y reconocer la situación de los ciudadanos residentes a un lado y otro de la frontera con vínculos familiares, laborales y comerciales en uno y otro país.

Tributo de las tres vacas

Paradigmático de lo ocurrido en ellas es un escrito de la Inspección del Cuerpo General de Policía de Echalar, a la Comisaría provincial de Navarra, que en noviembre de 1946 ponía el foco en las dificultades para la investigación por parte de la Policía en la zona, la cual “tropieza con grandes inconvenientes, como son la apatía del vasco en cualquier clase de colaboración, y el criterio legal que de atravesar la frontera tienen los habitantes de esta comarca en materia de contrabando, porque exento de pecado estiman este negocio, ya que el clero no lo reprueba”.

Esos puestos fronterizos oficiales fueron cerrados en diversas ocasiones y por distintos motivos, tales como determinadas fechas durante la Guerra Civil española, el posterior de 1946 a 1948 (originado por la protesta francesa a la ejecución de un español que había sido condecorado por su labor en la Resistencia francesa), los motivados por tema terrorista (como el atentado de la cafetería Rolando, el asesinado del presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco, o diversos atentados a un lado y otro de la frontera), o los relacionados con protestas de agricultores franceses, sin olvidar lo ocurrido desde marzo de 2020 por la pandemia del COVID-19.

Terminemos diciendo que la desaparición de los puestos fronterizos tal y como se conocían antes de la puesta en marcha del Tratado de Schengen en 1995 ha reducido la presencia policial a los cuatro Centros de Cooperación Policial y Aduanera actualmente abiertos (Canfranc-Somport/Urdos, Le Perthus/La Junquera, Melles Pont du Roi/les, Hendaye/Irún), único recordatorio de la existencia de fronteras entre ambos países.

Félix José Álvarez Saavedra.

Notas:

[1] Tratados: de los Pirineos 7 noviembre 1659, de Límites de la Cerdanya 12 diciembre 1660, los de Bayona 2 diciembre 1856, 28 diciembre 1858, 14 abril 1862, 27 febrero 1863, 20 y 26 de mayo 1866, 11 julio 1868; antes el Tratado de Elizondo de 1785 y después el Convenio del Coll de Perthus de 1764, todos ellos citados por Joan Capdevila i Subirana en “Historia del deslinde de la frontera hispano-francesa”, editado por la Imprenta del BOE, Madrid, 2009.

[2] España gestiona la isla desde el 1 de febrero al 31 de julio de cada año, mientras Francia lo hace en las restantes fechas.

[3] INE 2025.

[4] La Vanguardia, 4 abril 1968, sección “Noticiario de Cataluña”.

[5] En total han sido ochenta y cinco los Tratados, Convenios, Actas, Declaraciones, Acuerdos, Protocolos y Notas diplomáticas suscritos o cruzadas entre ambos países.

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