sábado, 27 de diciembre de 2025

Cuadrilleros de Filipinas (1836-1872)

Del especial nº 3 del boletín "Emblema", tomamos este documentado artículo de nuestro gran amigo y colaborador Simón Javier Iglesias Andrés.

Quiero dedicar este trabajo a un Cuerpo de Seguridad, casi desconocido, español, pues dependían de la Corona Española, mixto, por estar compuesto de filipinos nativos y españoles peninsulares, y que funcionaron como policías, desde 1836 a 1872 en las Islas Filipinas. Se trata de los “Cuadrilleros”, Cuerpo desconocido para la mayoría de los coleccionistas y policías en España, como he podido comprobar en el transcurso de estos últimos días, ya que buscaba información al respecto y casi en su totalidad ignoraban por completo, ni siquiera de oídas, de que hubiera existido este legendario Cuerpo de Seguridad.

Comenzaré por describir grosso modo su origen en el trascurso del tiempo.

Podemos decir que sustituyeron a los antiguos “Comisarios del Tribunal”, y que incluso, en ocasiones, actuaban como vigilantes al margen de la Ley.

Ya en 1835, se sabe que existían en el Archipiélago Filipino, Guardias Locales o Auxiliares, que se formaban espontáneamente en muchos pueblos, ya que había que capturar a ladrones, asesinos o rebeldes, aunque estos aún no se regían mediante ningún reglamento.

Esta gente era elegida, entre los habitantes de los pueblos, por los Gobernadorcillos” o por los principales” e incluso por los “frailes”.

Con este formato de seguridad pública, se estuvo hasta que por La Real Orden de 8 de enero de 1836, se ordena la creación de un Reglamento para la organización de las partidas de Cuadrilleros en Filipinas. Aunque este no llego a materializarse en este primer momento, si se sabe que se intentó, porque ya se menciona en obras académicas sobre la Policía Colonial filipina, en este año de 1836, al igual que el del año 1847 y el de 1855.                                                        

Ya metidos en 1847, se emitió un “Reglamento ampliado”, buscando la mayor eficacia en su organización y funcionamiento, y por ello se incluyeron algunas normas sobre la selección del personal, el patrullaje, las jerarquías y los deberes del Cuadrillero.

Posteriormente, en 1850, por Real Orden de 12 de octubre, se insiste sobre el cumplimiento de todo lo anterior por el Gobernador Civil Superior, y se ordena el “Reglamento Orgánico de Cuadrilleros”, publicándose en esta fecha.

Sería en 1855, cuando se promulgó definitivamente el Reglamento Orgánico de Cuadrilleros, por un Decreto del Gobierno de Manila. Este sería el documento más completo y detallado debidamente del Cuerpo, con fecha 16 de abril de 1855, implantando su estructura, uniformidad, grados, armamento, procedimiento de selección y deberes, y que desgraciadamente no soy capaz de encontrar copia alguna del mismo. Comentar que sí encontré algún que otro artículo suelto de dicho Reglamento.

Reglamento de Cuadrilleros (1855)

Como los dibujos y fotografías de la época que circulan por la red, están ya un poco pisados y repetitivos dentro de algunas publicaciones, me he permitido hacer algún dibujo, como por ejemplo, el de lo que sería un capitán de cuadrilleros nativo filipino en 1895. Mi dibujo está inspirado en una fotografía que he encontrado de “RECUERDOS DE FILIPINAS” de Félix Laureano, y que lleva por título “Los Cuadrilleros”, y de la que tengo la suerte de tener un ejemplar en mi colección. Al pie de la fotografía, se comenta sobre la uniformidad, armamento, etc. de estos hombres. Espero que se de vuestro agrado.

También agradecer a un artista como José Honorato Lozano, o a Francisco Ortego, que, gracias a gente como ellos, podemos ver en sus obras como eran fielmente tanto en su vestimenta como el armamento, etc.

Capitán indígena de Cuadrilleros (dibujo del autor)

La misión fundamental de los cuadrilleros era, entre otras cosas, proteger los pueblos ante el aumento de:

1-      Bandolerismo.

2-       Revueltas locales, “como las de Llocos o Tayabas”.

3-      Ataques piratas, especialmente en el sur.

4-      Apoyar al poder colonial en la zona donde la Guardia Civil aún no se había establecido. “La Guardia Civil no llegó hasta el 1868”

5-      Sustituir el “servicio militar obligatorio” de muchos indios cristianos, ofreciendo en su lugar el “Polo y servicios” (trabajo forzoso), como ser cuadrillero.

Prueba de que en esos años estaban trabajando al unísono por el Orden Público la Guardia Civil Veterana y los Cuadrilleros, es este Reglamento de los Cuadrilleros de 1873 que he encontrado, y con lo que confirmo que no desaparecieron tras la llegada de la Guardia Civil (1868), ni tras la Guardia Civil Veterana (1871).

Reglamento de Cuadrilleros (1873)
                 

Otra cuestión, y del que me ocuparé en otro artículo son los Tercios Civiles de Policía, o Tercios de Policía, que se aprobó el 12 de febrero de 1852, y que también eran de carácter civil y del que ya he localizado su uniformidad, y he realizado algún dibujo, etc., aunque esto es para otro artículo, pues tiene mucha miga que contar.

Los Cuadrilleros eran los miembros pertenecientes a la “cuadrilla”, que no era otra cosa que un conjunto de hombres, como he dicho anteriormente, escogidos  por las autoridades locales (gobernadorcillos y principales), y de los que también hablaré en otro artículo que haga posteriormente, y que tenían como encargo mantener el orden, arrestar a los delincuentes, velar por la población y cooperar con el cura párroco y con la Guardia Civil cuando era necesario, siempre sin olvidar que eran civiles y no militares, pues dependían del Gobierno Civil y no del Gobierno Militar,  siendo por este motivo,  que yo los engroso en lo que sería estrictamente policía civil española.

Solían colocarse en las entradas y salidas de los pueblos en los que había una distancia considerable entre ellos, y primordialmente próximos a los puentes, en los que colocaban una especie de barraca de caña o nipa que se le llamaba “bantayan”, en la que estaban de vigilancia de entre tres y cuatro hombres armados, normalmente con una lanza de caña, y con la que controlaban el paso de los malhechores.

Cuadrillero con escudo y lanza (dibujo del autor)

La elección de principal de los Cuadrilleros lo realizaba, como ya he comentado, el gobernadorcillo, el capitán de Cuadrilleros y 6 Principales del pueblo.

La edad del Cuadrillero tendría que estar entre los 20 a 30 años, y serian jóvenes ágiles, fuertes y de buen comportamiento.

La duración del servicio sería de 3 años, que se podían renovar en periodos de tres en tres.

Los Cuadrilleros formaban grupos llamados escuadras”, compuestos de siete individuos: Un cabo y seis Cuadrilleros.

Cada teniente tenía a su cargo tres escuadras.

Si por algún motivo existían más de 3 escuadras, se designaba a un capitán (ver dibujos). En los casos menores, se limitaba al teniente.

Todos los pueblos tenían un sargento encargado de organizar los turnos y otras funciones.

El Reglamento de los Cuadrilleros no solía existir como un código nacional unificado, sino que:

Se fundamentaba en Órdenes Reales, Reglamentos Municipales y las Disposiciones del Gobernadorcillo o del cura párroco.

Muchos de los Reglamentos estaban inspirados en lo que era la legislación española en la península, pero acondicionados a las realidades locales que imperaban en Filipinas.

Aunque cambiaba ligeramente de pueblo a pueblo, un Reglamento solía contener:

1. Requisitos para ser Cuadrillero

Ser hombre, mayor de edad y habitante del pueblo.

Tener una buena conducta moral.

No tener antecedentes penales.

2. Obligaciones

Patrullar por la noche para impedir los delitos.

Atrapar a los ladrones, malhechores y alborotadores.

Comunicar de cualquier irregularidad al gobernadorcillo o al teniente mayor.

Acudir a los actos religiosos o civiles si eran llamados para ellos.

Cuidar a presos y escoltarlos.

3. Prohibiciones.

Propasarse con el poder que ostenta, o emplear la fuerza innecesariamente.

Penetrar en domicilios sin el debido permiso, salvo que lo ordene un superior.

Beber bebidas alcohólicas durante el servicio, o participar en juegos de azar.

4 - uniforme y armas.

Normalmente no tenían un solo uniforme oficial, aunque podían llevar bastones, lanzas u otras armas que se las proporcionaba el municipio.

En algunos pueblos les daban para que portasen una identificación (placa o cinta). Ojo a este dato, ya que no se conoce como sería dicha placa o cinta. Sería, para el coleccionista, una pieza de enorme valor si la tuviera en su colección.

5-Relación con otras instituciones.

LA GUARDIA CIVIL: Los cuadrilleros eran auxiliares y no tenían autoridad militar. La Guardia Civil, introducida en 1868, tenía mayor poder represivo y autoritario.

GOBIERNO MUNICIPAL INDIGENA: Estaban bajo el mando del gobernadorcillo, que los utilizaba para realizar órdenes civiles y judiciales menores.

Sección de Cuadrilleros (foto Laureano)

Sobre el número de Cuadrilleros.

El Reglamento establece que en cada pueblo de las distintas provincias de las islas existirá una fuerza de Cuadrilleros igual al 5% de “mozos sorteables” inscritos en la quinta militar. En ninguno de estos pueblos podrán ser más de 80 Cuadrilleros. En el supuesto de que el 5% de los sorteables rebasase ese número. Sólo los exceptúan las provincias de Cagayán, Nueva Écija y La Unión, por dedicarse sus habitantes al empleo en el cultivo del tabaco. Asimismo, en las Visayas, si los Gobernadores crean conveniente mantener mayor número de Cuadrilleros para la defensa y seguridad de la población contra los ataques de los “piratas moros” que efectuará la propuesta al Superior Civil.

La selección la realizaba el gobernadorcillo, el capitán de Cuadrilleros, y 6 personas principales del pueblo, que elegirán en cada pueblo los mozos que deben ingresar en la fuerza de cuadrilleros.

-Los Capitanes (que solían ser los Jefes de los Cuadrilleros), los solían escoger, por lo regular, de un Cabo o un Sargento indígena, licenciado del Ejército, (ver dibujo), aunque esto no fuera requisito básico para la elección, si era común.

Capitán peninsular de Cuadrilleros (dibujo del autor)

Los Jefes o Capitanes, tomaban el nombre, bien de “Capitanes o Comandantes de Cuadrilla”, como forma de aparentar más de lo que eran, pues se mostraban ante los vecinos con ciertos humos de superioridad, luciendo su nuevo uniforme con sus charreteras, creyéndose rey del barrio.

El Reglamento comentaba que, a los que prestasen seis años de servicio, sin paga, serian considerados “principales” o incluso pasaba a ser uno de los capitanes. Como bien se comentaba, un Cuadrillero si llegaba a ser Capitán, sería todo un orgullo, ya que, en el Ejército español, los nativos, solo llegaban a alcanzar el rango de Sargento Primero.

Requisitos del mando.

Para ser Capitán, edad máxima de 50 años.

Para ser Teniente, máximo 40 años.

Los Sargentos debían saber leer y escribir.

Los Cabos eran elegidos por el capitán o teniente entre los cuadrilleros con mejores aptitudes.

Los Oficiales y objetos serán propuestos por el Gobernadorcillo.

UNIFORMES Y DISTINTIVOS 

Aquí hay que comentar  que, la uniformidad no era homogénea en todo el archipiélago, y que cada provincia o pueblo adaptaba el Reglamento a sus propios recursos y el poder adquisitivo.

La uniformidad de los Cuadrilleros en Filipinas durante la época colonial española fue regulada oficialmente a partir del Reglamento Orgánico de Cuadrilleros de 1855, pero antes de esta fecha, también existían otras disposiciones locales al respecto. La uniformidad, aunque civil, querían que reflejase o aparentase ser de carácter militar y de orden público.

Esta uniformidad de los Cuadrilleros variaba incluso dependiendo del lugar en el que se encontrasen:

Chaqueta o levita de tela azul marino, o chaquetilla corta con vivos en rojo, especialmente en el cuello, mangas y solapas, con botones de metal blanco. Hasta llegaron a equiparse de antiguas levitas, que por viejas e inservibles fueron desechadas por los distintos cuerpos militares, y que fueron vendidas en pública subasta.

Camisa blanca o de algodón. Usada debajo, por razones prácticas y climáticas.

El pantalón en su mayoría, era de guingón azul marino, aunque también emplearon otros de percal de colores. El guingón era una tela gruesa de algodón, teñida de azul, típica de la región, en cambio el percal de color, era una tela ligera de algodón estampada, usada por algunos pueblos.

De sombrero generalmente se utilizaba el salacot (especie de casco), que también era empleado como símbolo de autoridad y protección del sol tropical, o el sombrero ancho, de caña, como el bambú, bejuco o nipa, que eran fibras vegetales de la zona y típico de las Islas. Los hacían bien embreados para las inclemencias del tiempo, o con funda de tela blanca de hule, muy a menudo, adornado para los oficiales.

Si seguimos la descripción que hace D. Félix Laureano en “Recuerdos de Filipinas”, dice que los Cuadrilleros rasos “Van uniformados con su semi-guerrera- chaqueta, de ralladillo, camisa de ralladillo (saguin-saguin), sombrero de burí o caña, forrados de tela blanca.

 Los Capitanes-Jefes portaban chaqueta blanca cerrada, a diferencia de sus hombres, pantalón negro, se supone que de guingón, cinturón con espadín colgado en él, y en la bocamanga las insignias pertinentes a su autoridad (ver dibujos).

Distintivos

Correa o bandolera con caja/canuto para portar el título. Asimismo, los cabos llevarán el título y distintivo siempre que se encuentren de servicio. No he podido conseguir información o fotografía de dicho título, ni de la caja en el que lo llevaban, aunque las fuentes históricas, señalan que el distintivo consistía en una correa o bandolera de cuero de la que pendía una caja o canuto, en el que el cuadrillero portaba el titulo cuando estaba de servicio, y que, a simple vista del pueblo, lo identificaba como a un oficial de autoridad.

En alguna ocasión, podían portar medallas y condecoraciones vinculadas a campañas o al Gobierno General de Filipinas (medallas de campañas, medallas de exposiciones, etc).

También en algunas crónicas de la época, encuentro que a estos cuadrilleros se les proporcionaba una gran placa identificativa facilitada por el pueblo al que pertenecía.

Estas placas se las entregaban a cada uno en su pueblo o jurisdicción, y que la llevaban colgadas del cuello como forma de demostrar su autoridad ante la gente. Me han informado que, en el Museo militar de Manila, existen algunos ejemplares, aunque yo no he podido conseguir ninguna imagen para mejor comprensión. Las placas no eran todas iguales, pues se hacían a modo casero según le pareciera en cada pueblo. Yo personalmente, pienso que serian como esa especie de las placas que usaron aquí en la Península los Guardias de fincas o montes.

Galones en las mangas:

Cabo: 1 galón. Colocado en el antebrazo formando ángulo con el vértice hacia abajo.

Sargento: 2 galones. De igual forma y color, colocados en el mismo lugar que los anteriores.

Teniente: 2 galones cruzados. Serán encarnados, situados en cada antebrazo formando un “aspa”

Capitán: Misma insignia que la anterior, pero con doble galón.

Aquí tengo que comentar que según bien indica en uno de sus instructivos artículos mi querido amigo, y compañero de la “Orden de la Placa y Merito de Estudios Históricos de la Policía Española”, D. José Luis Calvo Pérez, en un primer momento los galones eran de color rojo, siendo más tarde de color dorado (ver los dos dibujos).

También he observado que los galones rojos a diferencia del dorado, van en distinto caer, es decir, que en uno las dos uves se cruzan de arriba abajo, mientras que los dorados, se cruzan de izquierda a derecha.

Además:

Placa metálica o hebilla de la bandolera con las letras SP “Seguridad Pública” tanto en el cinturón como en la bandolera de pecho.

Correa o bandolera cruzada. Que servía para portar el bastón de mando o el título de oficial.

Calzado:

Descalzos o con alpargatas. En pueblos pobres o de montaña, era común que los Cuadrilleros fueran descalzos, bien por costumbre o por comodidad.

Zapatos o botas rústicas. En zonas más ricas o donde el clima lo requería.

Armas reglamentarias: parte de la uniformidad, aunque no exactamente parte del uniforme, los Cuadrilleros solían portar:

Lanza o lanza corta (bancol o tilig). Realizada de bambú, bejuco o madera dura (como kamatog o yakal). Solían llevarlas con remates metálicos.

Lanza

En el Reglamento Orgánico de Cuadrilleros de 1855, menciona explícitamente el uso de lanzas y armas simples.

También en las crónicas de misioneros como los franciscanos y agustinos, hablan de los cuadrilleros como “guardianes del pueblo con su lanza y salacot”.

Lanzas filipinas

Bastón de mando: Se portaba como símbolo de autoridad.

Espada corta o machete (bolo), en zonas rurales, montañosas o conflictivas. Muchos portaban su propio “bolo”, arma de hoja ancha y tradicional filipino, ya que había dificultad de conseguir armas españolas con las que pudieran realizar su cometido. Otra arma blanca típica de aquellas tierras eran unos antiguos sables o talibón, típico machete tagalo. También era común que portaran una especie de machete/puñal de unos 50 centímetros llamado Kris, o Karis, del que tengo la suerte de tener un ejemplar en mi colección particular y del que os dejo fotografía.

Kris o Karis (col. del autor)

Machetes filipinos

En algunos casos, como una tercera parte de los Cuadrilleros, usaban mosquetes de chispa, o trabucos viejos, o escopetas también de chispa, (que fueron reemplazados por fusiles y por mosquetes de percusión alrededor de los años 1850-1860, manteniéndose hasta los años 1870, cuando se les proveyó de los rifles Remington Rolling Block), provistas de antiguas bayonetas, que eran reutilizadas del Ejército y que estaban en malas condiciones y había dificultad de conseguir munición para ellos. También eran cedidos por las autoridades civiles, especialmente en pueblos con amenazas frecuentes de bandidos o piratas.

Pistola Adams (col. del autor)

Solo se les permitía portar fuego cuando la situación lo justificaba, por ejemplo, ataques piratas, revueltas, etc.

 Encuentro también, que en el Artículo 10 del Reglamento decía que, los Gobernadores o Alcaldes Mayores, suministrarían armas y municiones a los Cuadrilleros de la forma más económica, siempre que se aseguraran de que la tuvieran, al menos para un tercio de ellos, y que para los demás se les proveyese o admitiesen sus propias lanzas, sables (viejos del ejército español), o talibones.

Pistola Lefaucheux (col. del autor)

En el Artículo 11. Se especifica que todas las armas y municiones se guardarían en las “casas de tribunales”, bajo la responsabilidad de los “Gobernadorcillos” y que solo se entregasen las precisas para desarrollar el servicio. El Cuadrillero al que se le entregasen, debería responder de su estado cuando las devolviera, así como las municiones que hubiera gastado. Con la aprobación y el certificado del Capitán o del Teniente, se repondrá o recuperará las armas utilizadas a cargo del fondo de impuestos. Así mismo, el Capitán de los Cuadrilleros, será el responsable y estará al cuidado de los “barangayanaes” u otras embarcaciones en los puntos donde los tengan para realizar el servicio.

Cuerdas y grilletes: Usadas para capturar o inmovilizar a delincuentes. También portaban sogas, látigos o cadenas pequeñas cuando escoltaban presos.

Escudos (ocasionalmente). En zonas propensas a conflictos como Mindoro, Batangas o Zamboanga, algunos cuadrilleros portaban escudos redondos de madera o cuero de tradición indígena.

Escudo redondo

Se fabricaba muchas armas artesanalmente con material del entorno.

También nos comenta en uno de sus artículos mi amigo D. José Luis Calvo Pérez, que aquellos Cuadrilleros que destacasen en los combates contra los piratas, serán premiados con escudos de distinción, o según el mérito contraído, con la “Cruz de plata de María Isabel Luisa (MYL)”.

Asimismo, cuando un oficial mereciese recompensa por sus relevantes servicios, podrá ser propuesto a Su Majestad la Reina, para la concesión de la Cruz de Isabel la Católica.

Tras surgir el motín de Cavite el 20 de enero de 1872, se introduce el Cuerpo específico, de élite, la “Guardia Civil Veterana”. Este cuerpo reunió las competencias de Orden Público y Seguridad y de policía urbana hasta 1895.

Con la llegada de este nuevo Cuerpo, los Cuadrilleros son disueltos, según algunos escritores, aunque encuentro, por ejemplo, en el texto del pie del artículo fotográfico de la época de Laureano, que dice así “Constituyen los cuadrilleros en las Islas Filipinas un cuerpo de vigilancia que auxilia a la Guardia Civil Veterana….”. Lo dejaremos pendiente a tener datos más precisos.

No quisiera dejar de comentar alguna hazaña o actuación de estos “cuadrilleros - policías” en el transcurso de su historia así que, buscando información, encuentro un comentario sobre estas tierras que me gustaría transcribir en este artículo, esperando no se moleste nadie porque lo introduzca y lo publique en este boletín.

Según pasaje del libro de Frederic H. Sawyer, “Inhabitants of the Philippines”, En el cual cuenta un enfrentamiento relativamente importante en el que participaron los tres “Cuerpos Policiales” más importantes de Filipinas en aquellos tiempos, los Carabineros, los Cuadrilleros y la Guardia Civil.

Hebilla de la Guardia Civil Veterana

“Los asaltantes eran 28 piratas, armados con lanzas, bolos y dagas. Sólo el jefe de ellos llevaba un revólver, y tenían el propósito de entrar a robar en la casa del señor Brown, mientras que el grueso del grupo atacaba el Tribunal cercano, que también era el estanco, donde había algo de dinero del Gobierno, estampillas y papel sellado

En todos los tribunales hay un par de Cuadrilleros o Guardia Rurales de guardia, casi siempre armados con lanza y bolo. Así que comentar que estos hombres resistieron valientemente a los piratas, cayendo muerto el sargento de los Cuadrilleros y algunos heridos de los dos bandos, aunque los piratas ganaron la pelea y terminaron saqueando el estanco.

 Mientras tanto, un tal señor Brown, al oír tanto ruido, salió de la casa desarmado y sin sospechar nada, cayó en la trampa que le habían tendido. Como curiosidad, comentar que los tagalos tenían un gran respeto por las armas de fuego y en especial por los revólveres y rifles de repetición, por lo que no se atrevían, en principio, a invadir la casa, pero en el momento en el que el señor Brown salió de la oscuridad y antes de que pudiera reaccionar, fue atacado por dos hombres a cada lado, quien le clavaron sus dagas, perforándole ambos pulmones, sangrando profusamente y vomitando sangre, corrió de vuelta a la casa, hacia su dormitorio para hacerse con su revólver, sin llegar a lograrlo, ya que los atacantes los siguieron a la habitación y lo asesinaron antes de que se hiciera con ella. Un niño nativo llamado Pablo, de unos ocho años estaba en aquel momento en la casa y aterrorizado se apretujó en un hueco detrás de la puerta, y así no fue descubierto, aunque fue testigo del brutal del crimen.

Al poco tiempo, la alarma ya se había extendido por toda la aldea, y el ruido se escuchó a bordo del Tartar de los dos Carabineros, tomando sus Rémíngtons y cajas de cartuchos, remaron hasta la orilla, avanzaron valientemente contra los piratas. Aunque superados en número por más de 10 a 1, dispararon sus rifles, pero la banda se abalanzó sobre ellos y en un instante fueron abatidos, y según la costumbre Tagala, les abrieron el vientre.

Los piratas, habiendo superado toda oposición y habiendo saqueado el estanco y la tienda de un chino, dirigieron su atención a la casa del señor Brown, que saquearon, vaciando la caja fuerte, una colección de monedas de oro y plata, 7 rifles, Martini-Henry, con municiones y dos revólveres, además de cosas valiosas, rompieron los escritorios, cajones y armarios, cortando y destrozando los muebles con sus bolos en un acto de vandalismo. Luego embarcando su botín, zarparon con la brisa terrestre.

Gorra de la Guardia Civil Veterana (1887)

Se había enviado información detallada al puesto más cercano de la Guardia Civil, así que un oficial con una fuerza de este Cuerpo partió inmediatamente y capturó a un grupo de piratas con las cosas robadas desembarcándolas de su canoa. En una semana, veintiséis habían sido capturados y uno muerto a tiros mientras escapaba. Solo quedaba el jefe de la banda. Este, como se descubrió después, estaba escondido en un bosque apartado a pocos kilómetros de Sariaya, y en una noche posterior, fue atravesado por la lanza del capitán de los Cuadrilleros de esta ciudad. (nótese que también los capitanes iban provistos de lanzas).

Esta banda de piratas era un grupo mixto; algunos de ellos eran incluso “principales” o “miembros del ayuntamiento de Sariaya”, otros eran habitantes comunes, algunos eran forajidos de las montañas de San Juan, y cuatro o cinco eran pescadores.

El médico provincial llegó a la mañana siguiente con el juez que debía tomar las declaraciones de los aldeanos y redactar el sumario. El señor Brown estaba muerto, el sargento de Cuadrilleros también, y uno de los Carabineros, pero curiosamente, a pesar de una docena de heridas espantosas, el otro Carabinero seguía vivo, aunque sus intestinos sobresalían, habiendo caído por la herida con la que, según la costumbre tagala, se remata a sus enemigos.

Dibujo de Cuadrillero a caballo

También, por ejemplo, se cita en el libro que, “En Pampanga y Bataán, ocasionalmente hay piratas culpables de robos de ganado, e incluso de asesinar cristianos. En tal caso, se enviaba rápidamente una expedición de Cuadrilleros de las ciudades vecinas contra ellos.

Pues bien, como se podrá comprobar, aquellos eran tiempos en los que la vida de una persona no tenía mucho valor. Valga este artículo como recordatorio y homenaje a todos aquellos que dieron su vida por mantener el Orden y la Ley en aquellas tierras.

Fuentes históricas donde se puede consultar

Reglamento de la Guardia Civil en Filipinas (1872), donde se menciona la colaboración con cuadrilleros.

Archivos del Gobierno general de Filipinas y de la Real Audiencia.

Obra de José Rizal, como “Noli Me Tangere”, que menciona cuadrilleros en su contexto social.

Estudios modernos de historia colonial filipina, como los de John Leddy y Phelan o Renato Constantino.

Instrucciones del Gobierno superior de Filipinas 1847- 1855.

Reglamento orgánico de Cuadrilleros, Manila 1855.

Informes de Gobernadores civiles de provincias como Pangasinán, Nueva Écija y Cebú.

Obra, “Policía y orden público en Filipinas, (siglo XIX)” - Archivo Histórico Nacional de España.

Obra, Crónicas locales y cartas parroquiales de frailes agustinos y franciscanos.                                                   

BIBLIOGRAFIA:

José Luis Calvo Pérez

Foros de internet

Le_Comte_Fiedrich .

Félix Laureano

Universidad de Villanova

Simón Javier Iglesias Andrés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario