jueves, 6 de febrero de 2025

2002. La canallesca ETA asesina en Santa Pola (Alicante), a Cecilio Gallego Alaminos y a la niña Silvia Martínez Santiago

Del boletín "Emblema" de febrero, tomamos este artículo de nuestro gran amigo Carlos Fernández Barallobre

El 4 de agosto de 2002, la banda terrorista, marxista y antiespañola, cometía en la localidad alicantina de Torrevieja, uno más de sus canallescos y malvados asesinatos Una niña de seis años SILVIA MARTÍNEZ SANTIAGO y otro vecino, CECILIO GALLEGO ALAMINOS, fallecían víctimas de la explosión de un coche bomba, colocado por la organización terrorista ETA frente al cuartel de la Guardia Civil de la localidad con intención de volarlo.

2002. Brutal atentado de la banda terrorista ETA contra la Casa-Cuartel de la Guardia Civil en Santa Pola (Alicante)

El coche-bomba estaba situado junto a la verja del cuartel de la Guardia Civil de la localidad alicantina, al lado de una glorieta donde tenían la parada los autobuses que comunicaban Santa Pola con Alicante y Torrevieja.

La deflagración se produjo sobre las 20,30 horas de la tarde y alcanzó de lleno a la parada de autobús atestada de gente, por lo que una treintena de personas resultaron heridas, dos de ellas de gravedad.

Los terroristas, buscaban realizar una gran masacre por lo que no avisaron con antelación de la colocación del coche bomba, un Opel de color negro, cargado con 50 kilos de titadine,

La niña Silvia Martínez, hija del Guardia Civil José Joaquín Martínez, se encontraba en ese momento jugando en su domicilio de la casa-cuartel junto a su madre, Toñi Santiago, una tía y un primo.

Cecilio Gallego esperaba el bus y la onda expansiva le lanzó a varios metros del lugar, provocándole la muerte en el acto.

Los escombros sepultaron a Silvia con un hilo de vida y mataron a Cecilio, despedido veinte metros en la acera.

Silvia Martínez Santiago

La pequeña Silvia quedó atrapada entre los escombros, llamando a su madre Toñi. Esta, tras desescombrar la zona donde se encontraba, la recogió en sus brazos con un último aliento de vida. Dos Guardias Civiles la introdujeron en una ambulancia donde fallecería camino del hospital. Su pobre madre, desconsolada, gritó a los cuatro rincones de su querida España, reclamando justicia en aquellos gritos desgarradores llamando a los malvados terroristas asesinos marxistas por su nombre :”¡Hijos de puta, habéis matado a mi hija!'.

Los etarras utilizaron un temporizador para detonar la carga explosiva. El coche empleado había sido robado en una pequeña localidad francesa cercana a Montpellier el pasado cinco de julio, y fue cargado de explosivos en territorio galo.

Al día siguiente del asesinato, más de cinco mil personas se congregaron en la Iglesia de la Asunción de Santa Pola, para dar su último adiós a Cecilio y a Silvia. Los cuerpos sin vida de la pequeña Silvia Martínez y Cecilio Gallego fueron recibidos a la puerta de la iglesia con grandes y prolongados aplausos por millares de personas. En el interior del templo aguardaban los familiares y amigos de los fallecidos, acompañados por numerosas autoridades civiles y militares. El presidente del Gobierno, José María Aznar, acompañado por los ministros Ángel Acebes, Federico Trillo y Eduardo Zaplana; el secretario de Estado Gerardo Camps, el presidente de la Comunidad Valenciana, José Luis Olivas, y el delegado del Gobierno en esta autonomía, Francisco Camps, entre otros, asistieron a la homilía. También estuvo presente la plana mayor de la Guardia Civil, encabezada por el director, Santiago López Valdivieso y el general Teodoro López.

La misa fue oficiada por el arzobispo de la Diócesis de Alicante, Elche y Orihuela, Monseñor Vitorio Oliver. Por deseo expreso de las familias de las víctimas se pidió a los medios de comunicación que declinaran seguir la Misa en directo. El arzobispo subrayó que el «dolor» domina el corazón de los habitantes de Santa Pola por un asesinato terrorista pensado y pretendido, premeditado y preparado»

Miles de personas, que no pudieron contener las lágrimas, ovacionaron largamente desde balcones, ventanas y aceras la llegada y salida de los dos féretros de la iglesia. Gritos contra los asesinos de ETA, Vivas a España, a la Guardia Civil y Policía Nacional, constituyeron un inmenso clamor de un pueblo harto de sangre. La puerta de la Casa-Cuartel se llenó de flores y juguetes en recuerdo de la pequeña Silvia.

El cadáver de Cecilio Gallego fue trasladado a Torrevieja donde recibiría cristiana sepultura. La pequeña Silva fue enterrada en el cementerio municipal de localidad alicantina de Muchamiel en la más estricta intimidad.

Tras la terrible matanza de los trenes del 11 de marzo de 2004, la llegada el poder del malvado masón socialista Rodríguez Zapatero supuso una política de blanqueamiento y ayuda a ETA anunciando el propio Zapatero, en el debate del estado de la nación, celebrado en las Cortes en mayo de 2005 “su intención de acabar con ETA mediante un final dialogado”.

Ante aquella afrenta a las víctimas del terrorismo, Toñi Santiago, madre de Silvia, enviaría al diario Libertad Digital, el 4 de julio de 2006, una durísima carta contra el presidente que decía: "Sr. Zapatero, quiero que sepa que con su cobardía, con su desvergüenza, con su indignidad, con su maldito talante, con su pacto con los etarras, con su declaración del día 29 de junio para iniciar el proceso de diálogo, usted, transcurridos casi cuatro años, ha vuelto a asesinar a Silvia.

Usted sólo ha conseguido que los sentimientos que tuve que vivir aquella tarde del atentado, vuelvan a resurgir hoy en mí. Sentimientos que todavía trato de canalizar, después de casi tres años de ayuda psicológica y de un tratamiento médico contra la ansiedad.

Con su gestión en la política antiterrorista, ha conseguido que tenga el mismo desprecio por usted que siento por los asesinos de mi hija, de sus colaboradores y de quienes aplauden y festejan los atentados y que, para mí, son tan asesinos como aquellos que colocaron el coche bomba, cargado con 50 kgs. de explosivo, debajo del balcón de mi casa.

Usted se ha puesto de rodillas ante esos asesinos, usted y su gobierno han claudicado ante esos canallas, pero por favor no nos pida a las víctimas comprensión. Sr. Zapatero, usted no cuenta con mi autorización para negociar con la sangre de mi hija.

Usted que fue tan cobarde el pasado día 28 de junio de no querer mirarme a los ojos en el Congreso de los Diputados, usted que dio las órdenes oportunas para impedir que accediéramos a las proximidades del recinto con una corona de flores, humillándonos y tratándonos como si fuésemos delincuentes, usted no conseguirá silenciar mi voz.

En su anuncio de negociación, tan esperado por la banda terrorista ETA, usted nombra a las víctimas del terrorismo, a su memoria, a su dignidad y a su honor. Casualmente siempre olvida usted mencionar la palabra "justicia". En los dos años y medio que lleva en el poder, nunca le he escuchado mencionar esta palabra cuando se refiere a las víctimas. Justicia es lo que espero conseguir contra los miserables que asesinaron a mi hija, aunque pacte usted con ellos o con el mismísimo demonio ...

Por último le rogaría que no hable usted tan alegremente del dolor de las personas que hemos sufrido un atentado terrorista. A mí, como madre de Silvia, me ha demostrado que no le importa lo más mínimo el asesinato de una niña inocente. Sr. Zapatero, desgraciadamente para mí, todos los días 4 de agosto que me queden por vivir tengo que recordar que, ese fatídico día mi hija fue brutalmente asesinada.

En mi memoria quedará, que mientras usted celebra alegremente su cumpleaños ese día, en unión de sus dos hijas y de su esposa; a mi hija, con seis añitos no le permitieron cumplir ninguno más esos individuos con lo que usted ahora negocia. A Ella y a todas las personas que fueron asesinadas les va a tener que agradecer su continuidad en el gobierno. No me queda la menor duda de que esas ansías de poder es lo que le lleva a usted a traicionar la memoria de las víctimas inocentes. Señor Zapatero, NEGOCIACIÓN EN MI NOMBRE, NO".

El 18 de mayo de 2012 la Audiencia Nacional condenó a 843 años de cárcel a los etarras Andoni Otegi Eraso y Óscar Celarain Ortiz. La sentencia de la Audiencia Nacional dejó probado: “que con la colocación del coche bomba los etarras trataron de causar el mayor número de muertes posibles. Por esta razón, Celarain y Otegi colocaron el vehículo bomba sin previo aviso junto a la valla del acuartelamiento de la Guardia Civil en Santa Pola, donde vivían numerosas familias con niños, prácticamente pegado a las viviendas, a una hora y en un momento de mayor presencia de aquellas en sus casas, así como de personas en los alrededores, todas ellas totalmente indefensas".

En octubre de 2022 Otegi Eraso, abandonó el centro penitenciario de Logroño siendo trasladado a otra cárcel que designaría el Gobierno Vasco, Por su parte Celarain Ortiz fue enviado desde el Centro Penitenciario de Soria a un centro penitenciario en Vascongadas. Ambos cumplirán las 3/4 partes de la condena en enero de 2031.

Cecilio Gallego Alaminos, había nacido en 1945 en Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y residía en Torrevieja desde hacía más de treinta años. Estaba casado y era padre de cuatro hijos. Empleado en Telefónica hasta su jubilación. En octubre de 2002 el Ayuntamiento de Torrevieja lo nombró hijo adoptivo a título póstumo. Miembro del Coro y Orquesta Las Salinas, donde solía tocar el laúd, era profesor de guitarra y había presidido el Club Balonmano Torrevieja. Desde 2007 se celebra en Torrevieja el torneo de balonmano Memorial Cecilio Gallego, llevando el pabellón deportivo su nombre. Los restos mortales de Cecilio Gallego fueron enterrados en el cementerio de Torrevieja.

Silvia Martínez Santiago, tenía 6 años, era en esos momentos la única hija del matrimonio formado por José Joaquín Martínez, guardia civil, y Toñi Santiago.

En 2022, Toñi Santiago, que desde el asesinato de su hija se ha convertido en una de las más firmes defensoras por su activa militancia de las víctimas del terrorismo, realizo unas muy duras declaraciones contra el traidor a España, profanador de cadáveres y psicópata Pedro Sánchez acusándole de blanquear y reunirse con la asesina ETA y sus cómplices: “¿Quién es Sánchez para usar la sangre de mi hija para darle beneficios penitenciarios a sus asesinos y usarla como moneda de cambio?”. “Sánchez y la clase política han vuelto a asesinar a mi hija, que hoy tendría 26 años”. “Los presupuestos de Sánchez chorrean sangre de casi 1.000 inocentes”. “Sánchez es un cobarde y un traidor”

En marzo de 2023 el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón acordó prorrogar seis meses la investigación sobre el atentado perpetrado por ETA contra la casa-cuartel de Santa Pola (Alicante) en 2002 pendiente todavía de tomar declaración a los exjefes de la banda terrorista María Soledad Iparraguirre, alias ‘Anboto’, Juan Antonio Olarra Guridi, alias “Juanvi”, Ainhoa Múgica, alias "Olga" y Félix Ignacio Esparza Luri alias “Navarro”. Sin embargo Félix Ignacio Esparza rechazó en mayo de 2023, declarar ante el juez García Castellón, esgrimiendo que no fue entregado por Francia por estos hechos.

García Castellón pidió permiso a las autoridades judiciales de Francia para el procesamiento de las exjefas de la banda terrorista María Soledad Iparraguirre, alias "Anboto·, y Ainhoa Múgica, alias "Olga", librando una Orden Europea de Detención, después de que las dos etarras investigadas se acogiesen al principio de especialidad, recordando que no fueron entregadas a España por estos hechos.

En agosto de 2024, el juez García Castellón, titular del Juzgado Central de Instrucción Número 6 de la Audiencia nacional dictó auto de procesamiento contra dos de los dirigentes de ETA que estaban al frente de la organización cuando perpetraron el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, Alicante, el 4 de agosto de 2002, procesando al que fuera número uno del aparato político de ETA Mikel Albisu Uriarte, alias “Mikel Antza”, y al responsable del aparato internacional de la organización terrorista Ramón Sagarzazu, alias”Ramontxo”.

En el auto, el Juez García Castellón, ratifica las condiciones de dirigentes de los dos etarras procesados. “Mikel Albisu era un miembro dirigente de ETA, participando en las reuniones del Comité Ejecutivo (ZUBA) tal y como se desprende de las anotaciones halladas en su agenda, incautada en el registro de su domicilio y marcada con su más moderno alias, «Kala». En ella se encontraron fechas reservadas para las reuniones de ZB [ZUBA], en ocasiones con la anotación ZBH, en referencia la versión amplia (H) del Comité Ejecutivo", añade el auto.

“Como integrante del "Comité ejecutivo" de ETA”-continua el auto de procesamiento- “en su calidad de máximo responsable del "Aparato político", Albisu "habría participado en la toma de la decisión y en la facilitación de los medios utilizados por el comando Argala de ETA (explosivos y vehículo utilizado como coche-bomba) para materializar el atentado contra la Casa-Cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola".

“Albisu, como responsable del Aparato Político, y Sagarzazu como responsable del Aparato Internacional, eran miembros del Comité Ejecutivo participaba de forma activa y solidaria en esas reuniones de la Zuba, que fue el núcleo decisorio donde ETA ideó, planificó y coordinó la 'campaña de verano' del año 2002 y eligió al comando encargado de llevarla a cabo, campaña en la que se enmarca el atentado objeto del presente informe en el que fueron asesinados la niña Silvia Martínez Santiago y el vecino de Torrevieja Cecilio Gallego. La dirección de la banda criminal actuaba de forma colegiada en la adopción de las decisiones estratégicas y tácticas, que incluían en ocasiones la autorización de ciertos atentados terroristas", finaliza el juez en su auto de procesamiento. En estos instantes el asunto está pendiente de la resolución por parte de las autoridades judiciales francesas, que ya en septiembre de 2024 dieron su visto bueno para que la etarra Ainhoa Múgica Goñi, alias “Olga”, pueda ser juzgada en España por tres atentados mortales perpetrados por la organización terrorista entre 2000 y 2002, como responsable del aparato militar de la banda marxista, asesina y antiespañola, en esa época, entre ellos, el atentado contra la Casa-Cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola, donde fueron asesinados la niña Silvia Martínez Santiago y Cecilio Gallego.

Carlos Fernández Barallobre.

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