viernes, 6 de marzo de 2026

Encima, quedamos como unos cobardes

No nos llega con ser los únicos de entre nuestros socios en tener al lumpen comunista en las filas del gobierno; tampoco nos llega con tener el dudoso honor de estar en el pódium entre los países más corruptos de Europa; ni siquiera con el triste hecho de que aquí, cada día, nos despertemos con un caso nuevo de corruptela que, generalmente, supera al anterior. Tampoco protestamos porque, este gobierno miserable, se apoye en todos los enemigos de España, incluidos los filoetarras, para seguir llevándonos a la ruina. Pues bien, no llegando con todo eso, ahora estamos quedando como unos cobardes ante los ojos de nuestros teóricos aliados.

Ya nos había sucedido algo parecido cuando el impresentable aquel de Zapatero, otro de la misma calaña que el sátrapa, nos quitó, por la puerta de atrás, del conflicto de Irak. Cierto que allí nada se nos había perdido, al igual que en otras partes en las que estamos, pero para irse siempre hay otras formas mucho más elegantes de hacerlo y, sobre todo, con mucha menos vergüenza para los que estaban allí.

Ahora, la historia se repite nuevamente con nuestra postura con relación a lo que está sucediendo en Oriente Medio, aunque lo grave no es el hecho de no querer sumarnos a esta escalada bélica; lo realmente grave es tener que soportar las amenazas del Embajador iraní, representante de un Estado criminal y asesino, quien poco menos que nos advierte de que sufriremos las consecuencias caso de apoyar, de cualquier forma, a sus enemigos que, por cierto, son nuestros aliados.

Eso, y esas palabras de una nariguda prepotente y miserable que se ve crecidita y pretende erigirse en no sé qué, ahora que los suyos le han comenzado a dar la patada de Charlot y busca, de forma desesperada, un puesto para seguir estrenando modelitos y durmiendo en hoteles de 5 estrellas y no tener que retornar a la ropa zarrapastrosa de antes y a dormir en pensiones de mala muerte.

Por supuesto, nadie con sentido común desea la guerra; sin embargo, no deja de ser menos cierto que hay sistemas de gobierno criminales que se hace necesario, y constituye un deber moral, borrar de la faz de la tierra, y el iraní es uno de ellos.

Hay que tener en cuenta que, tras esa postura, la de siempre, de la izquierda y ultraizquierda, sacando la cara por un régimen que no respeta los derechos de las mujeres ni tampoco otros que constituyen, teóricamente, para ellos, bandera de sus reivindicaciones, se oculta otra finalidad mucho más oscura y miserable: la de la pura y dura financiación de sus partidos que reciben importantes subvenciones de esos regímenes del terror, con la finalidad de desestabilizar a las sociedades occidentales y desarmar ideológicamente a las nuevas generaciones, convirtiéndolas en mucho más manejables.

Sin duda, una buena parte de los socios a los que nos hemos arrimado, debido a nuestra privilegiada situación geoestratégica, no merecen tenernos como tal; sin embargo, son con los que hemos firmado tratados de defensa común y eso exige el estricto cumplimiento de nuestras obligaciones.

Tener que soportar que un tipejo de la catadura de este Embajador iraní nos amenace en nuestra propia casa tiene delito. Sabemos que el gobierno al que representa, criminal donde los haya, es el soporte y sustento de la mayoría de los grupos terroristas de filiación islámica que operan en el mundo y cuyas consecuencias tuvimos que sufrir en nuestra propia carne; sin embargo, no caigamos en el error de creer que esta postura cobarde, adoptada por el sátrapa, nos inmuniza ante un potencial ataque; antes bien, todo lo contrario, ya que, los cobardes, son los primeros en caer.

Al actual gobierno de España, desgobierno diría yo, lo secunda todo el lumpen mundial. Primero fueron aquellos asesinos de Hamás y ahora, recibimos el agradecimiento del poder iraní, el más criminal y sanguinario del mundo, que nos agradece que demos la espalda a nuestros aliados y, de una forma descarada, nos alineemos con sus posturas totalitarias. Es, salvando las distancias de espacio, el mismo agradecimiento que reciben, traducido en votos, de los canallas filoetarras, su más fiel aliado.

Ya lo vimos, el otro día, en ese siniestro aquelarre anual de los de la ceja, dónde no hubo ni una sola frase en defensa del pueblo iraní, ni una sola palabra de protesta por los miles de asesinatos cometidos por ese régimen criminal. Tampoco los escuchamos poner voz en grito para exigir libertad para esas mujeres que anhelan liberarse del omnímodo poder masculino y arrancarse los velos que las hacen invisibles y así disfrutar de los mismos privilegios que los hombres.

No hemos visto, como en otros casos, a toda esta miserable podredumbre de la siniestra -los comunistoides de salón, los sociatas, la podemía, los filoterroristas, etc.-, tan feministas como pretenden mostrarse, salir a las calles para exigir que en Irán se respeten todos los derechos. Tampoco hemos visto que en la Universidad se alcen banderas iraníes, exigiendo el fin de las matanzas. De igual modo, tampoco hemos visto organizar flotillas “solidarias”, ni cortar pruebas deportivas, reivindicando la libertad y condenando los recientes asesinatos cometidos por la policía de los ayatolás en las calles de Irán; ¿por qué será?, ¿tendrán algo que ver las cuantiosas subvenciones que recibieron para formar partidos, pagar cadenas de televisión, etc.?

Por cierto, volviendo al aquelarre de los de la ceja, ¿quién se cree que es aquella gilipollas que se permitió el lujo de insultar a los católicos? No tiene lo que hay que tener para ofender a otra religión pues conoce las consecuencias que pueden devenir, y lo hace, precisamente, con la que sabe que, la ofensa, le va a salir gratis. ¡Valiente!

Mucho ojo con que, este gobierno de descerebrados y corruptos, haga que el resto del mundo occidental nos dé la espalda, como empieza a hacerlo, al considerarnos una suerte de enemigo en potencia, ya que, entonces, estaremos solos y lo que es peor, indefensos. Ya veremos que pasa cuando el moro traidor pretenda entrar en Ceuta, Melilla o Canarias, ¿van a defendernos todos esos populistas de la podemía, los filoterroristas o los golpistas catalufos? Mucho me temo que agarrarán la maleta y escaparán como ratas que es lo que son.

Ignoro si los que consideramos nuestros aliados vendrían ayudarnos en el hipotético caso de un enfrentamiento con el moro; aunque lo que si es seguro que todo el lumpen ese, al que últimamente nos arrimamos, no vendría, salvo que hipotecásemos, para siempre, nuestra libertad.   

Es intolerable ver la catadura de los países con los que nos identificamos a lo largo de los últimos años, la mayoría de ellos dictaduras y, cuando no, narcodictaduras, lo que nos convierte en un peligro potencial para el resto de Europa y todo para que un tipo deleznable siga al frente del gobierno, sin importarle el más que negro futuro que le espera a España.

Qué triste es ver como un pueblo valeroso como el nuestro; un pueblo que, a lo largo de la historia, fue capaz de ponerse el mundo por montera, tenga que soportar ahora, por la ambición de un sátrapa corrupto y miserable, cuyo único objetivo es seguir en la poltrona, que un payaso -con perdón para los que ejercen tan digna profesión- se permita el lujo de insultarnos y amenazarnos en nuestra propia cara y en nuestra propia casa.

Si aquí hubiera lo que hay que tener, que no lo hay, ese embajador canalla estaría ya de patitas en la calle, camino de su casa.

Y si España quiere sobrevivir, es necesario que la mafia que nos desgobierna se vaya para su casa que, en muchos casos, deberá ser la cárcel.

Eugenio Fernández Barallobre.         

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