sábado, 6 de abril de 2024

La Bandera del Colegio de Guardias Jóvenes

Nuestro buen amigo, compañero y colaborador José Luis Calvo Pérez, nos remite este interesante trabajo sobre la Bandera del Colegio de Guardias Jóvenes.

Preliminar

La bandera simboliza y representa el valor máximo del Ejército, de la Nación o del Reino, por eso, sentida la necesidad de disponer de “bandera de guerra” en determinadas Unidades Orgánicas de la Guardia Civil, el Duque de Ahumada, a la sazón Inspector General de la Guardia Civil, el 22 de diciembre de 1853 se dirige al Ministerio de la Guerra con el objeto de que le fuese concedido al Instituto de su mando el uso de enseña propia.

En su virtud, S. M. la Reina atendiendo a lo solicitado, mediante R. O. de 8 de marzo de 1854[1] concede al Primer Tercio de la Guardia Civil el uso de bandera, cuyo modelo debería ajustarse a lo dispuesto en el Real Decreto de 13 de octubre de 1843[2].

La insignia, desde entonces, quedó depositada para su custodia en la Compañía-Colegio de Guardias Jóvenes, en Valdemoro, para que, sobre ella, pudiesen realizar el juramento de fidelidad los alumnos filiados en la expresada Compañía, así como también los quintos que el Cuerpo reciba procedentes del contingente general de reemplazos del Ejército.

Bandera concedida al Primer Tercio por Real Orden de 8 de marzo de 1854 (Dibujo del autor)


Concesión de bandera al Colegio

El 23 de enero de 1878, con ocasión del enlace matrimonial de S. M. el Rey D. Alfonso XII con S. A. R la Infanta Doña María de las Mercedes, la Compañía del Colegio de Guardias Jóvenes, con escuadra, banda y música, es una de las unidades que el día siguiente formó parte de la gran parada militar que ha tenido lugar en Madrid con motivo de tal evento. D. Bernardo Castells, fabricante de efectos militares de Barcelona que presenciaba el desfile, observó la marcialidad y el buen porte de la citada Compañía, así como que ésta no llevaba bandera y sí la del Colegio de Carabineros Jóvenes[3], por lo que, previo ofrecimiento al Director General del Cuerpo, tal como es preceptivo, decide regalar la Enseña Nacional al Colegio de Guardias Jóvenes. En su ofrenda, el Sr. Castells, expresa lo siguiente:

“Excmo. Señor:- Habiendo observado, en el desfile que tuvo lugar el día de la boda de SS. MM., que la Compañía de Guardias Jóvenes, de que V. E. es tan digno Director, no llevaba Bandera; al paso de la de Carabineros, también jóvenes, la tenía, concebí la idea de regalar una a la expresada Compañía, tanto por el gusto de ofrecer este pequeño recuerdo al Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil, digno de mi cariño desde su creación, cuanto por su acrisolada honradez y virtudes militares, y, en tal concepto, me atrevo a ofrecer a V. E., como testimonio de mi profunda simpatía hacia todo el que viste tan distinguido uniforme que, al propio tiempo servirá de estímulo a los hijos de los Veteranos del Cuerpo, si estimulo necesitan los que han mamado la honradez, la abnegación y el sacrificio, en beneficio de los demás. En esta atención, suplico a V. E., se digne aceptarla, quedándole eternamente agradecido”.

A la vista del ofrecimiento del Sr. Castells, el 23 de marzo el Director General eleva la correspondiente propuesta al Ministro de la Guerra.

Una vez examinada la propuesta y como quiera que el Colegio de Guardias Jóvenes, como Unidad orgánica que era, carecía de enseña propia, por R. O. de 23 de abril de 1878[4] S. M. el Rey autoriza la donación, concediendo, asimismo, el uso de bandera a la expresada compañía de Guardias Jóvenes.

Por su importancia, se transcribe íntegra la R O. antes mencionada, cuyo tenor es el siguiente:

“Excmo. Sr.: He dado cuenta al Rey (q. D. g.), del oficio que V . E. dirigió á este Ministerio con fecha 23 de marzo próximo pasado, en que, á la vez que manifiesta haber regalado el fabricante de efectos militares de Barcelona D. Bernardo Castells, una bandera á la compañía Colegio de guardias jóvenes, propone V. E. se autorice su uso. En su vista, y considerando cuán necesario es el inspirar desde los primeros años de la juventud, en los que se dedican á la carrera de las armas, el sentimiento del honor militar y el amor á las instituciones y á la Patria, cuyos venerandos objetos están simbolizados en la bandera, guía del soldado en los campos de batalla y en todas las vicisitudes de la guerra, S. M., teniendo presente las razones expuestas con lo informado por la Junta Consultiva de Guerra en 8 del actual, ha tenido á bien conceder á V. E. la autorización que solicita y disponer que, en lo sucesivo, la compañía Colegio de guardias jóvenes concurra con la bandera á todos aquellos actos que están señalados por las reales Ordenanzas y disposiciones vigentes, como lo verifican los demás cuerpos del Ejército.

Bandera concedida al CGJ por Real Orden de 23 de abril de 1878 (Dibujo del autor)


De real orden lo digo á V. E. para su conocimiento y efectos correspondientes.-Dios guarde a V. E. muchos años.- Madrid 23 de abril de 1878.- Ceballos.- Señor Director general de la Guardia Civil.”

El 9 de noviembre de 1878, bajo la presidencia del Director General, tuvo lugar en el patio de Armas del Colegio la solemne recepción de la enseña, siendo posteriormente bendecida con arreglo a las formalidades que marcan las Reales Ordenanzas.

La bandera estaba confeccionada conforme a lo establecido en el Real Decreto de 13 de octubre de 1843, antes mencionado, cuyo artículo 1º fija: “las banderas y estandartes de todos los cuerpos e institutos que componen el ejército, la armada y la milicia nacional serán iguales en colores a la bandera de guerra española, y colocados éstos por el mismo orden que lo están en ella”, mientras que en su artículo 3º se expresa: “alrededor del escudo de armas Reales, que estará colocado en el centro de dichas banderas y estandartes, habrá una leyenda que expresará el arma, número y batallón de regimiento”.

Las dimensiones de las insignias rondaban en torno a 1,470 x 1,470 metros.

Como consecuencia del Real Decreto anterior, por R. O. de 17 de octubre se aclaran algunos conceptos respecto al cambio de escarapelas, banderas y estandartes.

El 30 de octubre el general Serrano, a la sazón Ministro de la Guerra, en comunicación dirigida a los señores secretarios del Congreso de los Diputados, remite copia del Real Decreto, así como la lámina del diseño oficial de los nuevos modelos de banderas, estandartes y escarapelas que en lo sucesivo ha de usar el Ejército[5].

Como quiera que en el dibujo adjunto al Real Decreto se malinterpretó, puesto que en él no se definían con precisión los nudos de las aspas de Borgoña, se hizo necesaria una aclaración sobre las diversas consultas formuladas al respecto. Así pues, mediante Circular de 20 de diciembre de 1843 se expresa: “Que las barras que en el modelo adjunto a dicho Decreto sobresalen del escudo de las Armas de Castilla se entienda ser las de los extremos de la Cruz de Borgoña”.

Como consecuencia del Decreto de 27 de abril de 1931[6], por el que se adopta como bandera nacional para todos los fines oficiales de representación del Estado, dentro y fuera del territorio español y en todos los servicios públicos, así civiles como militares, la bandera tricolor, motivo por el cual la enseña anterior es reemplazada por la nueva bandera republicana.

Notas

[1] Recopilación de Reales Órdenes y Circulares de interés para la Guardia Civil. Año de 1854, tomo IX, nº 1140, pp. 22-23.
[2] Gaceta de Madrid, nº 3.313, de 15 de octubre de 1843.
[3] La bandera fue concedida al Cuerpo de Carabineros por R. O. de 7 de abril de 1875 “por el heroísmo demostrado durante la tercera guerra carlista”. La enseña fue entregada el 25 de mayo siguiente, quedando depositada en el Colegio de San Lorenzo de El Escorial.
[4] C. L. del Ejército de 1878, nº 118, pp. 240-241.
[5] Congreso de los Diputados, signatura: P01-000064-0045 001 Y 002.
[6] Gaceta de Madrid, nº 118, de 28 de abril de 1931.

José Luis Calvo Pérez.

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