martes, 5 de octubre de 2021

Vigilantes de Caminos. Orto y ocaso de un Cuerpo (II)

Del boletín "Emblema" de este mes, tomamos este trabajo firmado por nuestro buen amigo y compañero Silvestre Barquero Baños.

Empezando por el nº 1 con D. Jose Carro Verdejo [este V.C, en apenas dos años llegaría a ser Jefe de Grupo] y terminando en el nº 134 con D. Anselmo Osorio Abad.


Durante este año de 1934 no se realizan mas entradas de personal en el C.V de Caminos, sin embargo, si varias bajas, 5 por fallecimiento en acto de servicio y 21 por bajas de diferente índole.

El Cuerpo ante de finalizar el año adquiere de forma extraordinaria una decena de máquinas para someterlas a diferentes pruebas con la finalidad de adquisiciones futuras ya que las presentes Guillet se estaban quedando superadas por otros medios rodados. Así pues, se adquieren marcas como Norton de 500 cm3, Sumbeam de 600 cm3, N.S.U de 556 cm3, Douglas de 600 cm3, Motosacoche de 500 cm3, Guzzi de 500 cm3, B.M.W de 400 cm3, Harley Davidson de 750 cm3 y Matchless de 500 cm3.

Estas máquinas quedan repartidas por las distintas Secciones, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Burgos y Oviedo. Quedando las restantes asignadas al parque central de mantenimiento y a la provincia de Madrid. Todas ellas serán sometidas a los rigores del servicio para su valoración.

Hacia mitad de 1935 vendría a publicarse un Decreto que seria el principio del fin del C.V. decía así en su primer articulo [copia literal]

Articulo 1.- La inspección y vigilancia de los servicios públicos de transportes por carretera radicará en las Jefaturas de Obras Publicas de cada provincia, a cuyo efecto se crea en cada una de ellas, dependiendo de la Direccion General de Ferrocarriles, un servicio denominado de “Inspección General de Carreteras”, a cuyo frente figurará el Ingeniero-Jefe, quien tendrá a sus órdenes a los siguientes funcionarios:

Un Ingeniero de Caminos, adscrito a la Jefatura de Obras Públicas.

Un Ingeniero Industrial, afecto a la Jefatura de Industria.

Un Interventor del Estado en la explotación de los ferrocarriles.

El Jefe de los Vigilantes motorizados que preste sus servicios en cada provincia.

Un funcionario de la Delegación de Hacienda.

De esta forma y mediante Decreto se descabeza el Cuerpo de Vigilantes de Caminos de su Jerarquía militar, quedando los Oficiales Jefes de sección a las órdenes de un Ingeniero civil, dándose cuestiones tan dispares como V.C. armados con pistola al cinto mandados por Jefes civiles. A lo largo de este año 1935 se les reconocerá a estos V.C. la posibilidad de ir armados estando de paisano, debido a los asesinatos que a lo largo del país se estaban dando entre los agentes del orden en cuanto eran reconocidos por la calle. 


A la izquierda el modelo adoptado para estos Ingenieros Jefes que pasarían a ser los Jefes del Cuerpo de Vigilantes de Caminos en cada una de sus demarcaciones.

Como se puede comprobar con un vistazo rápido, es muy semejante a otras placas de identificación de la II Republica. Sobre la banda tricolor el nombre del Ministerio Obras Publicas, debajo del mismo en color blanco las iniciales VC. No hay muchas de estas placas amen de que tampoco fueron muchos estos Ingenieros, apenas hablamos de un puñado repartidos por la geografía española. Tampoco las aparecidas tienen pinta de haber sido usadas., y es que tiempo, no tendrían.

Otra de las novedades de la entrada de este Decreto es la participación de los Delegados de Hacienda en las Delegaciones de Obras Publicas. Esto es debido a la presión que desde el Gobierno se ejerce sobre la aportación a las arcas publicas de las sanciones que se establecen sobre las carreteras españolas y en las que estos V.C son sus ejecutores, (y es que amigo lector la voracidad recaudatoria del Gobierno de la II República, se mostró inmisericorde). Se multiplican estas sanciones lo que se traduce en un mal ambiente entre los V.C. y la visión que vienen dando a los conductores. Se producen varios altercados de jurisdicción entre el Cuerpo de la Guardia Civil, Peones Camineros y el de Vigilantes lo que se traduce en varios llamamientos por escrito de estos Directores Generales de los cuerpos involucrados en referencia a que estos deben trabajar en constante armonía y en la obligación de prestarse ayuda y socorro entre ellos.

A finales de 1935 se publica en la Gaceta el Reglamento orgánico provisional del Cuerpo de Camineros del Estado. En el se establece la forzosa relación entre cuerpos, ambos dependientes de Obras Publicas.


En el Cuerpo de Camineros se establecen las categorías de Capataces encargados, Capataces de Brigada y Peones Camineros. Tanto unos como otros tienen el carácter de Agentes de la Autoridad. En los actos de servicio se les encomendara por la Jefatura de Obras Publicas los servicios de Policía, Vigilancia y Socorro en carretera.

[Como se puede apreciar, labores ya adjudicadas al C. de Vigilantes de Caminos y que también se habían establecido al Cuerpo de la Guardia Civil en los campos y carreteras españolas. No es de extrañar los continuos choques y enfrentamientos entre Cuerpos y que se tenían que redimir en las Jefaturas de Obras Públicas, por los Sres. Ingenieros Jefes que mostraban más simpatía por el Cuerpo de Camineros que por el impuesto de V.C.]

Hasta aquí expuesto esta lo oficial y lo que después de investigar esta al alcance de todo lector.

Daré escuetamente mi parecer y lanzare alguna que otra duda, para mi razonable.

Un cuerpo nacido como para-policial, mandado en su jerarquía por la milicia y que para subsanar dicha equivocación inicial se somete sobre la marcha a jefatura civil, estaba irremediable- mente avocado a su disolución.

¿Por que el Cuerpo de Vigilantes de Caminos ha sido apropiado por los estudiosos de la Historia Policial Española, como uno de los cuerpos integrantes de la misma? Yo mismo el primero. ¿Qué tiene que ver el C.V.C con cuerpos como el de Seguridad, Vigilancia, Orden Público, Policía Armada etc.? ¿Qué terminada la Guerra Civil algunos fueron integrados en la especialidad de Trafico?

He aquí alguna de las cuestiones que sin duda a más de uno le pueden asaltar, y que en particular a mi mismo y a raíz de mis investigaciones sobre este efímero cuerpo me hacen reflexionar sobre el mismo y su pertenencia a la Historia pasada de la Policía Española.

Lo cierto y verdad es que si no se les ubica en la Policía, es muy posible que no tuviera fácil acomodo en otros. 

También es cierto y verdad que desde finalizada la contienda española, en las revistas oficiales tales como Policía Armada y Trafico, Investigación y algún libro especializado se hace muy poca o nula referencia a este cuerpo, y eso que en la revista P.A y T hay un ex vigilante llegado a Jefe que escribe con regularidad, sin embargo nada de nada.

Dejo aquí estas cuestiones que bien pueden aumentar o simplemente pasar inadvertidas, eso ya depende de la curiosidad del lector.

Silvestre Barquero Baños.

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