Del boletín "Emblema" de julio, tomamos este artículo de nuestro amigo y compañero el Inspector Jefe (R) Eloy Ramos Martínez.
Recientemente se han cumplido cincuenta años del secuestro y posterior asesinato del industrial vasco Ángel Berazadi Uribe por la banda ETA. Hizo el número cinco de los secuestrados por los terroristas pero fue el primero en morir por ellos asesinado. Esta es una breve reseña de lo acaecido.
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| Ángel Berazadi |
A las seis y cuarto de la tarde del 18 de marzo de 1976 un grupo de etarras robó a punta de pistola un coche que estaba aparcado en la calle Paguey, de Eibar, amenazando al propietario e introduciéndose ellos también en el coche. Uno se puso al volante y se dirigieron hacia San Sebastián y al llegar al cruce de la carretera de Elgóibar, liberaron al dueño, no sin antes quitarle su DNI y amenazarle si los denunciaba.
Posteriormente aparecería el coche en el aparcamiento de la cafetería Restop, en la autopista Bilbao – Behovia, a unos 3 km de San Sebastián, junto al Mercedes Benz de Ángel Berazadi Uribe, director gerente de la empresa Estarte y Ecenarro, distribuidora de las máquinas de coser Sigma y la empresa más importante de Elgóibar, y quien residía en el barrio de Inchaurrondo de la capital donostiarra.
El secuestro fue impactante por la personalidad de Berazadi, próximo al PNV (se dijo que hasta Javier Arzallus intervino en las negociaciones) y que fue llevado a cabo por los miembros del grupo Bereziak de ETA (pm) y que acabarían en ETA (m), dirigidos a la sazón por Francisco Múgica Garmendía “Pakito”, Miguel Ángel Apalategui Ayerbe “Apala” y Eugenio Echeveste Arizcuren “Antxon”.
El 4 de abril ETA amenazó con asesinar a Berazadi si no cobraba los doscientos millones de pesetas que había pedido por el rescate. La familia declaró no poder pagar la cantidad y ofreció menos, cosa a la que se avino Eduardo Moreno Bergareche “Pertur”, pero no así el citado Miguel Ángel Apalategui, que dio orden a los secuestradores de “Tirarlo a la basura”.
El día 8 de abril, un vecino de Vergara descubrió en una cuneta de la carretera C- 632, a dos kilómetros del pueblo, el cadáver de Berazadi. Presentaba dos balazos en la cabeza. Ese mismo día uno de los yernos del asesinado tenía una cita en Francia para ultimar los detalles del acuerdo para su liberación.
A los tres días del asesinato miembros del Cuerpo General de Policía y de la Policía Armada detuvieron a los autores del secuestro y asesinato del industrial, a saber: José Agustín Acheca Aguirre, José María Aldalur Arocena y José Ignacio Egaña Aristi. Les fueron ocupadas 2 metralletas Stein, 5 pistolas calibre 9 mm Parabellum, mucha munición y gafas de soldador como las que usó Berazadi cuando apareció su cadáver y el DNI del propietario del coche que usaron en el secuestro. Todo ello en el piso franco de Larrabasterra (Vizcaya), donde mantuvieron oculto al secuestrado.
Ángel Berazadi fue el quinto secuestrado por la banda y el primero al que asesinaron durante su cautiverio.
Con ocasión de este crimen, el PNV hizo una declaración oficial en Francia. Entre otras cosas, dijo: “El PNV ante el suceso trágico del secuestro de nuestro compatriota Ángel Berazadi estima que tiene el deber de tomar posición públicamente.
El PNV jamás ha condenado hasta hoy, un acto de violencia ejercido por militantes vascos:
Porque considera que la violencia que ha surgido en Euzkadi ha sido desencadenada por el Régimen.
Porque, en tanto que el pueblo vasco se vea privado de medios democráticos para reivindicar sus derechos, no es lícito condenar la rebelión”.
Más adelante tienen el valor de decir que “el caso Berazadi “excede los límites legítimos de la acción de ETA y constituye un terrible retroceso en la lucha del pueblo vasco por su libertad”. Persiste también el la exigencia de la amnistía.
Y ahora señalaremos alguna curiosa circunstancia: El antiguo dirigente del grupo etarra llamado “Los Cabras”, Javier Zumalde Romero explicó que un etarra le confesó a él que: “nunca habían conseguido por ningún medio que los empresarios y la oligarquía vasca aportase ni un duro a nuestra lucha… y, de pronto, nada más saberse la muerte de Berazadi, de la noche a la mañana nos vienen a casa sin siquiera necesidad de llamarlos, a traernos grandes cantidades de dinero. Estamos asombrados” (sic)
Esto se confirma el 1 de abril por la Agencia de Noticias Europa Press que recoge una publicada en el diario La Voz de España, de San Sebastián, según la cual “Muchos industriales guipuzcoanos y vizcaínos, por temor o por librarse de un secuestro, y posiblemente de la muerte, pagan los recibos revolucionarios que ETA les pasa puerta a puerta cada mes”. Añadía el periódico vasco que algunos empresarios residentes en Francia habían señalado que tales industriales eran 132.
Digamos que para mas inri ETA facilitaba la forma en que debía pagarse el impuesto revolucionario: preguntando por “Pertur” (Eduardo Moreno Bergareche), “Mark” (José Luis Echegaray Gaztearena) y “Sabin” (Sabino Achalandabaso Barandica), en Francia, claro. Así, como si fueran a la ventanilla de cualquier oficina pública.
Eloy Ramos Martínez.

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