Del boletín "Emblema" de julio, tomamos este artículo firmado por el administrador del blog.
Aunque podamos creer que la participación de la Policía en los grandes dispositivos de seguridad es un fenómeno que obedece a tiempos relativamente modernos, tal afirmación es del todo errónea; de hecho, desde finales del siglo XIX venimos participando en todos aquellos eventos que, por poseer un carácter internacional, exigieron darles un tratamiento policial acorde con las exigencias requeridas en cada instante.
Es cierto que, este tipo de actos, que han servido para proyectar la imagen de España más allá de nuestras fronteras, se han incrementado notablemente en los últimos años, pese a lo cual no constituyen una novedad para nuestra Policía.
Desde visitas de mandatarios de otras Naciones, pasando por las venidas de S.S. el Papa, grandes acontecimientos deportivos, reuniones de Organismos internacionales, grandes Ferias internacionales, hasta actos relacionados con la Corona, en todos ellos la Policía Nacional –con la denominación que adoptase en cada momento histórico- ha tenido una presencia activa, siendo, en la mayor parte de los casos, la responsable directa de su seguridad.
La necesaria brevedad que exige el disponer de un espacio acotado para desarrollar en profundidad un tema tan complejo como este, no nos permitirá ahondar en todos y cada uno de ellos, pese a todo, trataremos de hacer especial hincapié en aquellos que, debido a la presencia de mandatarios internacionales, a su trascendencia política o social y a la llegada a nuestro suelo de gentes venidas de todo el mundo para asistir a estos eventos, han exigido, no solo una mayor participación de efectivos y medios, sino también una preparación específica de muchas de nuestras Unidades para afrontar, con garantías, la complejidad de tales dispositivos, concluyéndolos, todos ellos –salvo la boda Real de 1906-, con un más que justificado “sin novedad”.
Debemos considerar que la complejidad de una buena parte de estos dispositivos ha exigido, como no podría ser de otra manera, el concurso de efectivos no solo de la Policía Nacional, sino también de otras Fuerzas de Seguridad, incluso de las Fuerzas Armadas, pese a lo cual, en la mayoría de los casos, el mayor esfuerzo y el mayor aporte, tanto de personal como de material, ha correspondido a la Policía Nacional o a los Cuerpos policiales que, con otras denominaciones, le han precedido.
Siglo XIX
Recibimiento de Amadeo I de Saboya
La primera reseña que hemos encontrado, con relación a dispositivos especiales de seguridad en los que participaron efectivos policiales, nos retrotrae al mes de diciembre de 1870, concretamente al 30 de ese mes del año citado, fecha de arribada al puerto de Cartagena del nuevo Rey D. Amadeo I de Saboya.
Tres días antes, el 27, partió de Madrid un contingente, formado por un Inspector y 20 Agentes del Cuerpo de Orden Público, con el fin de prestar servicio, en la capital departamental, en los actos oficiales de recibimiento del nuevo monarca.
Desconocemos, aunque suponemos que sí, que este personal había recibido algún tipo de instrucción concreta para el desarrollo del servicio encomendado.
En cualquier caso, es del primer dispositivo de estas características del que tenemos constancia.
Exposición Universal de Barcelona 1888
Se desarrolló entre los días 8 de abril al 9 de diciembre de 1888.
El dispositivo activado al efecto incluyó la impermeabilización, por parte de efectivos de los Cuerpos de Seguridad y Vigilancia, del Puesto fronterizo de Port Bou y de otros puntos de la frontera francesa, con el fin de evitar la entrada de delincuentes que pudiesen alterar el normal desarrollo de la Exposición.
De igual modo, el Cuerpo de Vigilancia, desplegado en Barcelona, fue el encargado de garantizar la seguridad en la ciudad.
Siglo XX
Coronación del Rey D. Alfonso XIII
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| Coronación del Rey Alfonso XIII |
El 17 de mayo de 1902, se celebró en Madrid, con todo esplendor, la coronación de D. Alfonso XIII, Rey de España desde su nacimiento.
Esta ceremonia constituyó una acto social y popular de primera magnitud, dándose cita en la Capital de España representantes de una buena parte de países del mundo, especialmente de las monarquías reinantes.
Alemania, Suecia, Dinamarca, Siam, Rusia, Inglaterra, Francia, Portugal, Grecia, Mónaco, Suecia, Noruega, El Salvador, Paraguay, Nicaragua, Costa Rica, Colombia, Honduras, Guatemala, Méjico, Ecuador, Chile, Bolivia, Uruguay, China, Marruecos y Japón, enviaron sus representantes a la ceremonia. Junto a ellos, fueron muchos los españoles que se desplazaron a Madrid para ser testigos directos, de alguna manera, de un acto de estas características, aprovechando para vivir las grandes fiestas que tuvo a la ciudad como escenario.
Tanto el Cuerpo de Vigilancia, como el de Seguridad participaron en el dispositivo especial de protección que se activó contando, para ello, como era habitual, con la plantilla de Madrid.
Visita del Presidente francés a Madrid
En octubre de 1905, visita la Capital de España el Presidente de la República francesa, Emile Loubet, quien es recibido por el Rey D. Alfonso XIII.
En el dispositivo de seguridad, activado con este motivo por personal de los Cuerpos de Vigilancia y Seguridad, participan los efectivos habidos en Madrid a los que se suma la primera Unidad Ciclista del Cuerpo de Seguridad que se presenta oficialmente en esta fecha.
Hay constancia de que, como era habitual, tanto el Cuerpo de Seguridad como el de Vigilancia, en el ejercicio de sus funciones propias, se desplegaron a lo largo de los itinerarios descritos por el Presidente francés, incluso, la prensa de la época, destaca que la nueva Unidad Ciclista figuraba en la comitiva que acompañó al Rey y al Presidente de la República francesa en sus desplazamientos.
Uno de los problemas que solía generar la participación del personal en este tipo de dispositivos venía dado por el hecho de que, tanto el personal de servicio como el que estuviese franco, abandonaban el despliegue por sus Distritos para sumarse al despliegue lo que provocaba malestar entre la población.
Esta situación, se palió, en parte, con la creación, en 1908, de la Sección Especial del Cuerpo de Seguridad a la que, a partir de entonces, se le encomiendan estos dispositivos especiales.
1906. La boda Real
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| La Boda Real |
Al año siguiente, 1906, Madrid es escenario del enlace matrimonial entre D. Alfonso XIII y Dña. Victoria Eugenia de Battemberg, un evento social que concitó la presencia de notables personalidades procedentes de diversos países.
Miles de madrileños se echaron a las calles para ver discurrir a la comitiva real tras la celebración de la ceremonia religiosa. Sin embargo, aquella jornada se vio ensombrecida por la tragedia tras el salvaje atentado cometido por el anarquista Mateo Morral, costando la vida a veintitrés personas, entre ellos un Teniente y un Guardia del Cuerpo de Seguridad.
En aquella ocasión, el personal del Cuerpo de Seguridad se desplegó a lo largo del itinerario que era cubierto por Unidades de la guarnición militar de Madrid.
Hay constancia, igualmente, del trabajo del Cuerpo de Vigilancia tratando de localizar elementos perturbadores venidos de fuera de la Capital.
Por último, señalar, que el Escuadrón de Caballería del Cuerpo de Seguridad fue el encargado de establecer una cápsula de protección alrededor de una de las carrozas de respeto para extraer a los Reyes del lugar del atentado y trasladarlos al Palacio Real.
1911. XXII Congreso Eucarístico Internacional
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| Congreso Eucarístico Internacional |
Madrid y otras localidades españolas fueron escenario entre los días 23 de junio y 10 de julio de 1911 de los actos del XXII Congreso Eucarístico Internacional que convirtió a la Capital de España, por unos días, en la sede mundial de la cristiandad.
Prelados venidos de todo el orbe coincidieron por aquellos días en Madrid, en esta magna reunión que despertó el mayor interés en la sociedad española y a la que concurrieron miles de fieles venidos de toda España.
Con motivo de este Congreso Eucarístico y ante el temor de que grupos radicales y anarquistas tratasen e boicotear esta celebración, el Jefe Superior de Policía de Madrid, Fernández de Llano, activó un dispositivo de seguridad en el que se combinaron efectivos del Cuerpo de Vigilancia, de la Guardia Civil y del Cuerpo de Seguridad, que aportó sus unidades de infantería y caballería, para evitar cualquier tipo de atentado e incidente, dado el numeroso público congregado en los diferentes actos celebrados con motivo de este Congreso.
Durante los dieciocho días que duró el Congreso, aun cuando su fase crítica fue entre los días 23 y 30 de junio, los efectivos policiales participantes en el dispositivo doblaron sus servicios, realizando turnos de hasta quince horas en lugar de las ocho como era habitual.
En la Orden General extraordinaria correspondiente al 10 de julio de aquel año se felicitó a los integrantes de los Cuerpos de Vigilancia y Seguridad participantes en el dispositivo dado el gran número de personas convocadas a este Congreso, la complejidad del operativo policial diseñado, la diversidad de poblaciones donde se desarrolló y la solemnidad de los actos celebrados.
Finalmente, el 20 de julio de 1911, el Marqués de Comillas, en nombre de la Comisión Organizadora del XXII Congreso Eucarístico Internacional, agradeció y felicitó a los Cuerpos integrantes de la Policía Gubernativa e hizo entrega de 4.000 pts., destinadas a la creación del Montepío o para el fin que se considerase oportuno.
Tras la entrada en vigor de la Ley Orgánica de la Policía Gubernativa de febrero de 1908 este evento constituyó el primero en importancia internacional que tuvo como escenario nuestra Patria y en el que intervinieron de forma coordinada efectivos de los Cuerpos policiales existentes, Vigilancia, Seguridad y Guardia Civil.
Se puede considerar el primer dispositivo policial de seguridad de carácter nacional, realizado con rigor profesional que concluyó con éxito total, contribuyendo a desterrar la mala imagen que internacionalmente se tenía de España dada la actividad terrorista de los grupos de extrema izquierda y anarquistas de la que eran escenario diferentes ciudades españolas.
Prueba de este ambiente hostil fue el artefacto explosivo colocado en la Capilla de San Jaime de la Catedral de Valencia que hizo explosión a las dos y media de la madrugada del día 15 de junio, tan solo ocho días antes de iniciarse el Congreso, de resultas del que, tras las gestiones policiales realizadas, fueron detenidos Federico Martínez Juan, alias “Júpiter”, y Andrés Ruíz Arroyo, alias “Maravilla”, pertenecientes a la Juventud radical.
1929. Exposición Universal de Barcelona y Exposición Iberoamericana de Sevilla
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| La Exposición Universal de Barcelona |
En el año 1929, España, fue sede de la celebración de dos importantes exposiciones que proyectaron la imagen de nuestra patria más allá de las fronteras nacionales. Estas exposiciones se celebraron en Barcelona y Sevilla.
La Exposición Internacional de Barcelona se celebró entre el 20 de mayo de 1929 y el 15 de enero de 1930 en la montaña de Montjuic.
Por su parte, la Exposición Iberoamericana de Sevilla, se inauguró el 9 de mayo de 1929 clausurándose el 21 de junio del año siguiente.
Para prestar servicio en ambas exposiciones, además de contar con los efectivos de las respectivas plantillas, en octubre de 1928 se aprueba la creación de un nuevo Escuadrón de Caballería y una Compañía de Infantería para hacer frente a los servicios extraordinarios derivados de las referidas citas internacionales.
De igual modo, se desplaza desde Madrid, acompañando a S.M. el Rey, la Sección Especial creada en 1908, siendo el más lejano antecedente de las actuales U.I.P.s.
La brillantez de los servicios prestados por ambos Cuerpos -Vigilancia y Seguridad- durante estas citas internacionales, los hizo acreedores a la felicitación personal de S.M. el Rey D. Alfonso XIII y del Presidente del Gobierno.
Se trata, pues, de un despliegue extraordinario con el fin de atender el orden público y la seguridad ciudadana en las dos ciudades donde se celebraron estas exposiciones, lo que nos demuestra la preocupación de los altos mandos de la Policía por garantizar la seguridad y el libre ejercicio de los derechos en unas citas a las que concurrieron miles de personas.
Desconocemos con exactitud como se verificó el despliegue de estas nuevas Unidades, ya que la noticia viene dada por la prensa de la época, si bien, creemos, que a la vista del Escalafón del Cuerpo de Seguridad, publicado en 1931, el Escuadrón de Caballería se creó en la plaza de Sevilla lo que dio origen a esta Unidad de la especialidad que todavía persiste en la actualidad. En cuanto a la Compañía de Infantería creemos que reforzó también las habidas en Sevilla, toda vez que en el escalafón de 1926 aparecen destinados dos Capitanes y en el de 1930, tres.
Eugenio Fernández Barallobre.




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