No nos llega con ser los únicos de entre nuestros socios en tener al lumpen
comunista en las filas del gobierno; tampoco nos llega con tener el dudoso
honor de estar en el pódium entre los países más corruptos de Europa; ni
siquiera con el triste hecho de que aquí, cada día, nos despertemos con un caso
nuevo de corruptela que, generalmente, supera al anterior. Tampoco protestamos
porque, este gobierno miserable, se apoye en todos los enemigos de España, incluidos
los filoetarras, para seguir llevándonos a la ruina. Pues bien, no llegando con
todo eso, ahora estamos quedando como unos cobardes ante los ojos de nuestros
teóricos aliados.