miércoles, 21 de octubre de 2026

Asesinatos de Bultó y Viola

Del boletín "Emblema" de octubre tomamos este artículo de nuestro buen amigo y compañero el Inspector Jefe (R) Eloy Ramos Martínez.

José María Bultó Marqués, viudo, empresario (presidente de la química Cros SA y ex de la ASCO), el 9 de mayo de 1977 había ido a comer a casa de su hermana en la calle Muntaner, de Barcelona; allí llegaron seis individuos a esa hora, haciéndose pasar por operarios; iban armados y le pusieron a Bultó una bomba pegada al pecho; tenía forma de tableta de chocolate y le exigieron quinientos millones de pesetas al tiempo que le daban una hoja con instrucciones para pagar y después recibiría otras para desactivar la bomba.

Bultó Marqués

Aquel día Carlos Sastre Benlliure había quedado en el bar Nit y Día en la Diagonal barcelonesa con otros cuatro individuos. En coche fueron al domicilio de Bultó donde ya esperaban otros para hacer la vigilancia exterior mientras se consumaba el asesinato. Penetraron en el piso Sastre, Javier Barberá Chamarro, Antonio Masaguer Mas y un tal Blanc, no identificado. Sastre obligó a las personas que allí se encontraban a que se mantuvieran quietas, mientras Masaguer y Barberá ponían el artefacto a Bultó y le indicaban que en una consigna de RENFE estarían unas bolsas ad hoc para el dinero. Barberá puso en funcionamiento el artefacto..

En el exterior quedaron en misión de protección Álvaro Valls Oliva, José Luis Pérez Pérez, Monserrat Tarragó Domenech y otros sin identificar. Todavía, un poco más lejos, en la calle Platón, vigilaba Luis Monserrat Sangrá con varios de su grupo.

La bomba había sido confeccionada en su parte mecánica por Antonio Masaguer y en la electrónica por Javier Barberá.

Bultó se negó a pagar y pidió a sus familiares que no dijeran nada; se fue a su casa de Pedralbes, desde donde pensaba ir a una Comisaría de Policía, pero la bomba estalló cuando iba a deshacerse de ella.

El matrimonio Viola Tarragona

Fue un asesinato perpetrado por miembros del llamado EPOCA (Ejército Popular Catalán), que estuvo activo entre 1970 y 1979 en que se integraron en el llamado Terra Lliure. La base del mismo había sido el Front Nacional de Cataluña que perseguía un Estado independiente para la región catalana y el EPOCA en este tiempo contaba con unos quinientos militantes y el apoyo de otros doscientos. Jaime Martínez Vendrell, líder de la rama militar del FNC fue el encargado en EPOCA de entrenar en guerrilla a los militantes con armas conseguidas a través de un catalán emigrado en Suiza y traficante de armas de nombre Ernest Jacob Sporri.

Según la Policía, el conocido nacionalista José María Batista Roca, ex presidente del llamado Consejo Nacional Catalán y muerto pocos años después del asesinato de Bultó, fue el principal promotor en 1967 de la organización que pretendía, por la lucha armada, la independencia de los Países Catalanes, como se ha dicho. El encargado de materializar la organización fue el citado Martínez Vendrell, pequeño industrial, entonces de 64 años que tras la muerte de Bultó se exilió.

En 1967 Batista Roca, en el exilio presidente del Consejo Nacional Catalán, requirió a Vendrell para estructurar una organización que, mediante la lucha armada, lograra la independencia de los Países Catalanes. Se denominaría Ejercito Popular Catalán y comenzó su actividad en 1969, cuando Juan Matéu Martínez alquiló un piso y allí instruyó en el manejo de armas y explosivos a Antonio Massaguer Mas y Berenguer Ballester y Bayá, que fueron los primeros.

Se organizó a base de grupos armados con un responsable al frente, integrados por tres miembros como mínimo y cinco máximo. Cada tres grupos era una agrupación con su responsable al frente y cada tres agrupaciones, una brigada y al frente de ella el repetido Martínez Vendrell.

La 1ª Agrupación estaba mandada por Antonio Masaguer, que dirigía los tres grupos que la integraban, en los que estaban entre otros, los hermanos José María y Rafael Reñé Teulé y Juan Barberá Chamarro. La 2ª estaba dirigida por Berenguer Ballester y entre sus militantes se hallaban Juan Matéu Martínez y María Teresa Sol Cifuentes. La 3ª, integrada tan solo por dos grupos la dirigía Álvaro Valls Oliva y entre los militantes conocidos estaban Luis Monserrat Sangrá y Carlos Sastre Benlliure, José Luis Pérez Pérez y Monserrat Tarragó Domenech.

Cada grupo disponía de su armamento, armas cortas y largas, explosivos, archivos de documentos, pisos francos, emisora de radio usada para contactos orgánicos y de seguridad con claves establecidas. Era obligatorio para cada miembro liberarse de su familia y entorno social, incluido lugar de trabajo etc (a imagen y semejanza de los “liberados” de ETA). El responsable de cada grupo recibía para ello una asignación mensual con arreglo al número de militantes, precios de alquiler etc. Además del dinero que pudieran obtener por su actividad, los gastos de los comandos serían sufragados por Batista y Roca, que asimismo daría su visto bueno para el asesinato de Bultó y, ya enfermo de gravedad, envió una carta a Martínez Vendrell a través de Sol Cifuentes en la que le encomendaba que se hiciera cargo de la Organización y siguiera persiguiendo los objetivos de independencia.

El 25 de enero de 1978, a primera hora de la mañana tres jóvenes y una chica se presentaron en el domicilio del matrimonio compuesto por Joaquín Viola Sauret, ex alcalde de Barcelona, y su esposa Monserrat Tarragona y Corbella, en el primer piso del 69 del barcelonés Paseo de Gracia.

Abrió la asistenta y penetraron encañolándola; dentro hicieron lo mismo con Joaquín, hijo del matrimonio y su novia Yolanda, que ocasionalmente pasaba allí unos días. Encerraron a todos en una habitación donde estuvieron vigilados por uno de los asaltantes unos quince minutos.



Entonces sacaron de allí a don Joaquín y lo llevaron a otra, atándolo de pies y manos y por la cintura, y después hicieron lo mismo con su esposa. Tras hacerlo escaparon rápidamente y al poco se oyó una fortísima explosión. Habían explotado sendos artefactos colocados en los cuerpos del matrimonio que pereció de inmediato.

Se había repetido el crimen de Bultó. Ni Viola ni su esposa trataron de quitarse los artefactos, sus manos estaban indemnes porque probablemente la explosión fue anticipada. Sobre sus cuerpos tenían una nota mecanografiada e indicativa de lo que debían hacer para entregar una gran cantidad de dinero. El matrimonio nunca había recibido amenazas.



Joaquín Viola había sido alférez provisional en la guerra civil en la que resultó mutilado. Era Registrador de la Propiedad y había ostentado varios puestos en la Organización Sindical. También era Procurador en Cortes y miembro del Consejo del Reino y finalmente, desde 1975 a 1977, en marzo, había sido Alcalde de Barcelona y desde abril a agosto Director General de Administración Local.

La familia recibió pésames del rey Juan Carlos, presidente del Gobierno Suárez y de las Cortes Hernández Gil entre otras personalidades. Al entierro asistieron el capitán general Coloma Gallegos, Presidente de la Generalitat Josep Tarradellas, Consejero de Gobernación Rahola, Gobernador Civil de Barcelona Belloch Puig, Alcalde de Barcelona Socías Humbert, etc.

En el entierro se registraron numerosos incidentes: el ministro Martín Villa tuvo que ser protegido por la Policía para evitarle agresiones y se registraron insultos hasta en el templo y contra el cardenal Jubany.

La Policía identificó a tres del comando asesino el 28 de enero. Eran idénticas las instrucciones y los artefactos con los de Bultó. Carlos Sastre Benlliure, José Luis Pérez Pérez, Monserrat Tarragó Domenech y Álvaro Valls Oliva. Los tres primeros fueron los asesinos de Bultó, amnistiados en 1977, lo que provocó la recusación de la misma por Martín Villa, y protestada también por la sociedad catalana.

Monserrat Tarragó solo se cubrió la cara en los primeros momentos, Sastre lo hizo con un pasamontañas que olvidó allí y José Luis Pérez fue reconocido por los ojos y otras partes de la cara que descubrió ocasionalmente. Fueron identificados por el hijo de Viola, su novia y la asistenta. Coincidieron con los tres de Bultó.

El explosivo era el mismo en los dos asesinatos: electromecánico con sistema de alivio de presión complementario, alternativo de un sistema electrónico. El material de adhesión era también el mismo, al igual que la máquina de escribir con la que se confeccionaron las notas y los tirantes para los cuerpos, que eran también exactamente idénticos.

El objetivo de los dos asesinatos no era asesinar a las víctimas, sino lograr de ellas una fuerte suma de dinero, quinientos millones de pesetas en cada caso, pero el dispositivo de los explosivos no funcionó adecuadamente y acabó con la vida de ambos. Las implicaciones de Batista y Roca impresionaron a la sociedad catalana, pues tenía fama de pacífico.

El 14 de octubre de 1980 la Policía detuvo en la calle Pinos número 1 de Hospitalet a Francisco Javier Barberá Chamorro, Abel Rebollo Clemente y Dolores Tubau Molas. En otro piso de la calle Parlamento, de Barcelona a Antonio Masaguer Mas y Concepción Durán Freixa. En la Rambla de Montgat a María Rosa Riob, Ramón Subirats Coral, Fernando Antonio Jabardo García y Juan Casas Page Rols. Se encontró de todo: en un monte de Molina del Rey varios kilos de Goma Dos, dos fusiles franceses, detonadores y mecha; en otro depósito en Begas, prácticamente lo mismo.

Dos días después detuvieron en Barcelona a Antonio Masaguer Mas, autor con Barberá Chamorro de la preparación de los artefactos explosivos. Se hallaron también armas de varios tipos, pelucas y treinta planos del alcantarillado de Barcelona y Lérida y dossieres sobre personalidades catalanas diversas.

Fue decisiva la detención de Martínez Vendrell, posible tras la declaración del suizo Ernest Jacob Sporri traficante de armas que señaló que en 1973 acompañó al pintor español, exiliado en París, Manuel Viusá Camps a una fábrica de armas en Ulm (Alemania) donde éste compró más de 25 pistolas y gran cantidad de munición por casi un millón de pesetas. En una segunda operación, que no tuvo éxito al no poder comprar la mercancía, Viusá iba acompañado por Martínez Vendrell.

El Tribunal Supremo aceptó el recurso de casación interpuesto por el Ministerio Fiscal contra el auto de la Audiencia Nacional en cuya virtud se aplicaba la amnistía de 1977 decretada para delitos políticos, a los asesinos de Bultó. La sentencia, apoyada por insignes penalistas decía que es delito político únicamente aquel en el que coinciden tanto el bien jurídico atacado -criterio objetivo -, como el móvil o fin del agente - criterio subjetivo-, y tengan ambos carácter político. Como ejemplo se explicaba que no tenía sentido otorgar el tratamiento benévolo o absolutorio del delito político al autor de un delito de traición si este se hubiese perpetrado con ánimo de lucro.

El grupo pasó a estar inactivo en 1979. Los de Terra Lliure les ofrecieron pasar con ellos y lo hicieron en principio Monserrat Tarragó y Carlos Sastre.

Martínez Vendrell fue condenado en 1982 por el Tribunal Supremo a 36 años, como inductor de los asesinatos de Bultó y Viola, pero no cumplió condena porque escapó a Andorra. Volvió en 1988 enfermo de cáncer y murió en el Hospital Clínico de Barcelona trasladado desde la cárcel.

La Audiencia Nacional condenó a Antonio Masaguer y Javier Barberó a 30años por el artefacto que mató a Bultó, a un tercero, Fernando Jabardo a 12 como cómplice y a Dolores Tubau y Abel Rebollo a 2 años y 3 meses como colaboradores con banda armada. Carlos Sastre y Monserrat Tarragó a 4 también como colaboradora de banda armada.

Eloy Ramos Martínez.

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