Hoy, 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen, celebramos el 101º aniversario del glorioso Desembarco de Alhucemas (1825), que significó el principio del fin de la larga guerra de Marruecos que tantas vidas españolas se llevó por delante.
Aquella operación, conjunta y combinada, contó con el apoyo de Francia, si bien fundamentalmente esta colaboración no pasó del apoyo aeronaval (8 buques y 6 aviones y un Batallón de Infantería de Marina que desembarcó 24 horas después) y es a España, exclusivamente a nuestro Ejército y a nuestra Armada, a quien se le debe el éxito de esta brillante operación de la que tomaron nota los Aliados para, años después, realizar el desembarco en Normandía.
Se trata de la primera operación anfibia llevada a cabo por España en la era moderna, en la que participaron, por parte española, 99 buques de guerra y de transporte; un importante número de medios aéreos y aeronáuticos y 13.000 hombres del Ejército de Tierra y de Infantería de Marina, contando con el concurso de grandes militares españoles como Saro, Sanjurjo y Franco, a las órdenes de Miguel Primo de Rivera.
¡Honor y gloria a los participantes en aquella gesta heroica en Alhucemas!
¡Orgullosos de ser españoles!
Nota de redacción: Como ya hicimos mención en su día, este gobierno cobarde y traidor que tenemos y todos los acólitos que lo secundan, prohibió expresamente celebrar, el pasado año, el centenario de esta gloriosa gesta por temor a "ofender" al moraco sátrapa. Esa cobardía de todos estos miserables propició que la situación en Ceuta, invadida por el moro y sus secuaces, a cada paso sea más insostenible.

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