Es indignante y obsceno que un partido que se autotitula democrático -en este caso, cómo no, el PSOE- trate de prohibir que mañana los españoles nos manifestemos por la defensa de la integridad de España, representada, en esta ocasión, por Ceuta, invadida desde hace un mes no por esa pantomima de crisis migratoria de la que nos hablan, sino por miles de individuos, en perfecto estado físico, que han cruzado de forma ilegal nuestras fronteras sin huir de nada, simplemente siguiendo las instrucciones del rey moro, con la connivencia de este gobierno cobarde y traidor que tenemos.
Lo hemos dicho en más ocasiones, se trata de un acto hostil de guerra híbrida, perpetrado con la aquiescencia de ese gobierno miserable, anclado en el medievo, que limita con nosotros al sur. Una invasión planificada, de quintacolumnistas, contando con el apoyo logístico necesario por parte de Marruecos quien, en última instancia, permitió que más de 80.000 vagos y maleantes cruzasen impunemente, con el apoyo y cobertura de la policía y los servicios secretos marroquíes, nuestra frontera de Ceuta, como así lo atestiguan informes del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CNIF) de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras.
Y qué ha hecho ese gobierno canalla de socialistas y comunistas que tenemos: nada, nada de nada. Bueno, sí, tratar de culpar a los rusos, a los judíos, a la extrema derecha internacional, incluso culparán a Franco el día que se les agoten los falaces argumentos que esgrimen.
Sin embargo, no hay ni una sola frase de reproche al sátrapa moro que es el responsable por acción -el otro es el tal P.S. por omisión- de lo que está sucediendo en Ceuta y los oscuros fines que persigue que no son otros que los de la burda extorsión.
Y ahora, que ven que el pueblo, harto ya de tanta ignominia, de tantas vacaciones pagadas con submarinismo incluido, de tantos miles de euros gastados en esas ONGs, tan miserables y canallas como ellos, que se están haciendo de oro a nuestra cuenta y encima aleccionan a los que nos han invadido para que pongan en práctica las tácticas de guerrilla callejera; hartos de tanta vileza; ahora pretenden prohibir las manifestaciones previstas para mañana.
¿Por qué no prohibís esas que realizan vuestros socios los miserables filoetarras cuando homenajean, sin recato, a un terrorista?
Que no olviden estos sociatas y comunistoides, tan canallas y miserables como han sido siempre, que el artículo 21 de la vigente Constitución reconoce el derecho a la manifestación y reunión pacífica de todos los españoles, por lo tanto, nadie puede impedirnos que mañana, en el libre ejercicio de nuestros derechos, vayamos a donde nos dé la gana, lo diga el delegado del gobierno de turno o el sursum corda. Faltaría más o es que nos vais a enviar la fuerza pública para reprimirnos.
En cualquier caso, los españoles deberían estar muy pendientes de quienes asisten o no mañana a las concentraciones en favor de Ceuta, abandonada a su suerte por este gobierno canalla, situación que puede acontecer, mañana, en cualquier otra parte de España. Y deberían estarlo sobre todo con respecto a la presencia de los grupos políticos de sus respectivos Ayuntamientos, con el fin de saber a quién se va a votar en las próximas elecciones de mayo, ya que, igual que sucede hoy con Ceuta, mañana puede pasar en otra ciudad española, incluida en la que vivimos cada uno de nosotros.
Sabemos, por ejemplo, que la inane sanchista de La Coruña y su corte de eunucos, mañana estarán escondidos, sin que nadie los vea para decirles a la cara lo que son: unos cobardes y traidores. Eso ya debería ser motivo más que suficiente para que, ni tan siquiera los paniaguados y los del carguito, los vuelvan a votar jamás.
Hay algo importante a considerar. Lamentablemente, hay muchos cuartilleros y cuartilleras -de todo hay-, tanto de los medios escritos como los radiados o las televisiones, incluso los que no tienen duda de ser próximas al sanchismo, que se siguen obstinando, imbuidos de ese discurso infantil y perverso que se ha adueñado de España, en llamar a los invasores migrantes, haciendo suyo el miserable relato del poder. Esa tropa que invadió impunemente Ceuta no huye de nada, ni del hambre, ni de una guerra, ni de una epidemia, ni de una persecución de carácter político o religioso, ni tampoco vienen aquí a buscar trabajo; nos han invadido siguiendo las órdenes del sátrapa moro. Por tanto, no migran de nada -por cierto, migrar migran los pájaros-, vienen a destruir nuestra convivencia, y nuestra forma de entender la vida, siguiendo las órdenes recibidas.
Yo estaré hoy, si Dios quiere, en la plaza de María Pita y junto a mí, otros buenos españoles que sabemos lo que nos jugamos en este envite. Esta tarde estaré por Ceuta que es igual que estar por España.
Eugenio Fernández Barallobre.

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