viernes, 10 de marzo de 2017

Espléndida gratificación

Durante el reinado de Don Alfonso XIII hubo diferentes periódicos de Madrid que se erigieron, en numerosas ocasiones, como tribuna desde las que hacer públicas las reivindicaciones de la Policía Gubernativa y de manera especial del Cuerpo de Seguridad. En estos diarios nos es difícil encontrar artículos y comentarios alusivos a la problemática, especialmente económica, que afectaba a los integrantes del Cuerpo.


Uno de estos comentarios, alusivo al tema de sueldos y descuentos de los Guardias, apareció publicado en "El Globo" en su edición correspondiente al miércoles 27 de septiembre de 1911 en el que bajo el título "Una espléndida gratificación" describe, entre otras cosas, alguna de las modificaciones que se estaban llevando a cabo en la uniformidad de los Guardias en aquel mismo años y el consiguiente gasto que ello iba a ocasionar.

Guardia de Seguridad con uniforme de 1911

Por considerarlo un documento interesante para conocer la evolución de la uniformidad, que lamentablemente no podemos encontrar en documentos oficiales, y las consecuencias en la economía de los Guardias que tales cambios supusieron, reproducimos sus partes más interesantes. 

En este artículo titulado "Espléndida gratificación", el redactor escribía: 


"Por entender que se trata de un caso de verdadera justicia, dedicamos estas líneas al señor ministro de la Gobernación, sin más comentarios que las cifras que exponemos a modo de datos.

Los Guardias de Seguridad cobran un sueldo de noventa pesetas mensuales. De esta cantidad sufren un descuento de 12,50 pesetas. por deterioro de uniforme y botas; otro de 1,50 para gastos de médico y botica, y otro de una peseta para socorro de los compañeros enfermos o de las familias de los que mueren, quedando, por tanto, reducido su sueldo a la cantidad de 75 pesetas, o sean sus buenos diez reales.


El uniforme que antes usaban los Guardias estaba tasado en 60 pesetas; pero en la actualidad tiene que pagar 75, a causa de los distintivos encarnados que llevan en las bocamangas de la guerrera. Por si todos estos gastos fueran pocos, se les obliga a llevar polainas, prenda que, entre otras condiciones, reúne la de romper más pronto el pantalón, y por si todavía también resultase esto poco, ahora, con el pretexto de que el pantalón no lo usen a diario, o, mejor dicho, cuando no están de servicio, se ha dispuesto que también lleven en esta prenda unos distintivos encarnados a modo de franjas, cuyos vivos servirán, en efecto, para que el Guardia no use el pantalón mientras no esté de servicio; pero, por lo pronto, sirve ahora para ocasionarles un gasto más, que, con el sueldo que disfrutan, no es difícil suponerse el gran trastorno que les ocasiona.

... Todos hemos podido apreciar durante los días de huelgas los trabajos extraordinarios que sobre los Guardias han pesado. Todos sabemos que, desde que comenzaron los rumores alarmistas, eran escasas las horas de que disponían libres, y a todos nos consta que desde dos días antes de la huelga general hasta el siguiente de declararse el paro los Guardias estuvieron de servicio permanente, disponiendo a lo sumo de tres o cuatro horas para dar al cuerpo un poco de descanso. Pues bien, como recompensa a los muchos gastos que tienen, como premio a los trabajos prestados, y como ha merecido el beneplácito y la felicitación de los superiores, ahora se intenta gratificarlos, y como cantidad se propone que sea la crecida suma de dos pesetas por todos los días que han estado sin quitarse el uniforme, ni aun para poder descansar tranquilos..."

El articulista concluye criticando la mezquindad de esta medida y haciendo una petición al Ministro del ramo, Sr. Barroso, para que ordene que se gratifique a los Guardias en función de sus reales merecimientos y no con una suma que, por su escasez, resulta ridícula.

Con relación a la descripción del uniforme, lo que llama distintivos encarnados se refiere a las granaderas que, a partir de este año de 1911 comienzan a llevar los Guardias en las bocamangas de sus uniformes; con respecto al pantalón con franja roja hace referencia al que se reglamenta a partir de ese año, un pantalón de color tina oscuro con un vivo rojo a cada lado.

Sin embargo creemos que todavía no había llegado lo peor con relación a los gastos de este nuevo uniforme ya que poco tiempo después, al menos en Madrid, se sustituye el modelo de casco usado desde 1904 por el nuevo con cimera de cabeza de león que estuvo en uso hasta 1920.

(El Cuerpo de Seguridad en el reinado de Alfonso XIII 1908-1931. Mismo autor)

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