Del boletín "Emblema" de mayo, tomamos esta nueva entrega de nuestro gran amigo y compañero el Comisario Pral. Félix Alvarez Saavedra.
Reducido nuestro territorio a la situación actual, toca ahora hablar de cómo se han configurado nuestras fronteras terrestres peninsulares a lo largo del tiempo. Para ello nada mejor que empezar por la frontera hispano-portuguesa, la europea más estable de los últimos 800 años, lo cual hace que el estudio de las relaciones de tránsito entre ambos países sea relativamente sencillo, pese a que todavía a principios del XX se producían las últimas delimitaciones y, hasta la fecha, la demarcación de la línea en término municipal de Olivenza (Badajoz) continúa todavía sin reconocimiento oficial por parte portuguesa.
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| Mapa de la frontera en 1927 |
Las disputas territoriales entre ambos países venían de lejos, no solo en el territorio peninsular, tal y como puede comprobarse en el Tratado de Tordesillas, firmado en 1494 con el fin de delimitar las conquistas oceánicas de cada uno de los reinos. Conquistas que con el paso del tiempo llevaron a que, por los Tratados de San Ildefonso y El Pardo, de 1777 y 1778, respectivamente, se delimitasen los territorios de uno y otro allende las fronteras peninsulares, tanto en América como en África.
Al margen de esas disputas entre los dos imperios, y refiriéndonos a las fronteras terrestres peninsulares, debemos señalar como primer hito histórico el Tratado de Badajoz, firmado en esa población extremeña en 1267 por Alfonso X de Castilla y León con Alfonso III de Portugal. En este Tratado se reconoce la integración del reino del Algarve en el de Portugal y los territorios al este del rio Guadiana en la corona de Castilla.
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| Mapa del sur de Portugal en 1766 |
El segundo hito, y tal vez el más importante, fue el Tratado de Alcañices, firmado por María de Molina en nombre de Fernando IV de Castilla, debido a su minoría de edad, y Dionisio I de Portugal el 12 de septiembre de 1297 en esa ciudad zamorana. Dejando al margen las alianzas tejidas y las disputas dinásticas, en cuanto a delimitación territorial el Tratado fijaba las fronteras entre el Reino de León y el de Portugal, al tiempo que pasaban a manos portuguesas las villas y plazas de Almeida, Campomayor, Castelo Bom, Castelo Melhor, Castelo Rodrigo, Monforte, Olivenza, Ouguela, Sabugal, San Felices de los Gallegos, Sastres y Vilar Maior. En tanto que a manos de Castilla pasaban Aroche, Aracena, Ayamonte, Herrera de Alcántara, Santiago de Alcántara y Valencia de Alcántara.
La frontera quedó prácticamente en ese estado hasta el siglo XIX, no siendo hasta el 29 de septiembre de 1864 cuando España y Portugal firmaban en Lisboa el Tratado que fijaba las fronteras entre ambos países desde la desembocadura del río Miño en el océano Atlántico a la desembocadura del río Caya en el Guadiana (próximo a la ciudad de Badajoz), quedando por delimitar el tramo desde ese punto hasta la desembocadura del Guadiana en el Atlántico.
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| Mapa del Coto Mixto, después de 1864 |
Esta delimitación acabó con los conflictos rayanos entre los dos países en la provincia de Orense, donde existían una serie de poblaciones y tierras cuya atribución nacional era confusa. Por una parte, estaba el “Coto Mixto” formado por las poblaciones de Rubias, Santiago y Meaus, un territorio de unos 30 km2 y 1500 habitantes, que tenían un estatus jurídico similar al de Andorra (exenciones de servicio militar y fiscales, régimen civil propio, libre circulación por caminos de los dos países vecinos con armas y ganado, cultivo libre de tabaco, nacionalidad optativa, etc.). Un segundo grupo, también en la provincia de Orense, lo constituían los conocidos como “Pueblos Promiscuos”, que eran las aldeas de Souteliño da Raia[1], Cambedo y Lamadarcos.
De acuerdo con el Tratado, el Coto Mixto pasaba a soberanía española y los Pueblos Promiscuos quedaban en territorio portugués, para lo cual la frontera se trazó a 100 metros de los Pueblos Promiscuos, que de este modo quedaron por completo en Portugal.
El Tratado fue complementado por unos “Anejos de 4 de noviembre de 1866, complementarios del Tratado de Límites”, y en 1893 se fijaron los límites entre la villa portuguesa de Moura y las españolas de Aroche y Encinasola, ambas en la provincia de Huelva, por el Convenio de División de la Dehesa de la Contienda.
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| Pasaporte portugués de tránsito a un español viajero, 1859 |
Más tarde, un Canje de Notas, de 1 de diciembre de 1906, fijaba la frontera entre la desembocadura del Miño con la confluencia del Caya con el Guadiana y se hacía un recorrido detallado de hitos y marcos, enumerándolos (del 1 al 801). Quedaba así fijada la situación de poblaciones como San Felices de Gallegos (Salamanca) de azarosa vida entre un país y otro a lo largo de los siglos, y reducida a cuestión anecdótica la existencia de viviendas construidas sobre la misma línea fronteriza, como ocurría en La Rabaza (Badajoz).
Posteriormente, el 29 de junio de 1926, se firmó en Lisboa el Acuerdo que permitía delimitar el tramo desde la desembocadura del río Cuncos en el Guadiana hasta la de este en el mar (los hitos fueron numerados del 904 al 1048), restando únicamente por reconocer los límites entre ambos países en el tramo del río Guadiana entre las desembocaduras del Caya y el Cuncos[2], y el necesario amojonamiento con los hitos 802 al 903, que existen únicamente sobre el papel.
Este ya centenario Acuerdo trataba de otorgar a los residentes en ambos lados de la frontera los mismos beneficios que les habían sido concedidos a los que lo hacían en los territorios incluidos en el Tratado de Límites de 29 de septiembre de 1864.
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| Salvoconducto portugués para militar español en tareas de delimitación de la línea fronteriza, 1910 |
Ya en el último cuarto del siglo XX, el Tratado de Amistad y Cooperación de 22 de noviembre de 1977, firmado entre ambos países, recoge en su artículo II la “inviolabilidad de sus fronteras comunes y la integridad de sus territorios”. Posteriormente, la entrada de ambos países en la Comunidad Europea (ahora Unión Europea) y la puesta en marcha en 1995 del Tratado de Schengen han diluido enormemente la cuestión fronteriza en los puntos aún no aceptados por ambas partes de forma expresa.
Como curiosidad de Derecho Internacional digamos que en 1957 Portugal empezó a proyectar la construcción de un embalse en el río Guadiana, en los distritos lusos de Beja y Évora, con el fin de transformar gran parte del Alentejo portugués en una zona de regadío. En la década de los 70 se iniciaron las obras, paralizadas poco después debido a diferentes razones políticas y económicas, hasta que fueron retomadas en 1994, recibiendo un fuerte impulso con la inyección de fondos europeos a partir del año siguiente. De este modo, a principios de este siglo, en el año 2002, pudo concluirse el embalse de mayor capacidad de Europa occidental (4150 Hm3), con una altura de 96 metros, una pared de 458 metros de larga y una longitud de 83 km hasta el final de su cola, con 1160 km de costa.
La cota del embalse llevó a que 33 km2 de tierras españolas, en el término municipal de Olivenza (en la zona de frontera no reconocida por Portugal), quedasen cubiertas por las aguas, siendo en su día indemnizados los propietarios de estas ¡con fondos europeos!
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| Carné de rayano, 1949 |
Dicho todo lo anterior, hay que recordar que en distintos momentos de la Historia se trató de facilitar los desplazamientos de las personas entre ambos territorios sin necesidad de usar pasaporte, teniendo esto reflejo en varios acuerdos bilaterales de los siglos XIX y XX hasta la finalización de nuestra Guerra Civil. Tras ella, y con el fin de mantener las relaciones transfronterizas y reconocer de Derecho lo que de facto venía ocurriendo ancestralmente, también se empezó a hablar y a regularse la situación de los denominados “rayanos”, ciudadanos residentes a un lado y otro de la frontera con vínculos familiares, laborales y comerciales a ambos lados de la misma.
Hay que recordar que entre España y Portugal llegaron a existir hasta 86 pasos fronterizos autorizados por carretera, ferrocarril o fluviales (solo en la provincia de Orense hubo hasta 28), y un número incontable de los mismos ilegales, empleados principalmente por contrabandistas desde al menos el siglo XV.
Esos puestos fronterizos oficiales fueron cerrados en diversas ocasiones y por distintos motivos, tales como determinadas fechas durante la Guerra Civil española, también unas breves fechas en abril de 1974 con ocasión de la “Revolución de los claveles” portuguesa, luego momentáneamente por el fallido golpe de estado del general Spínola en marzo de 1975, sin olvidar los conflictos de pesca en ese año y en 1986 o lo ocurrido desde marzo de 2020 debido a la pandemia del COVID-19.
Hoy día son los cinco Centros de Cooperación Policial y Aduanera (Caya-Elvas, Tuy-Valença do Minho, Vila Real de Santo António-Ayamonte, Vilar Formoso-Fuentes de Oñoro, Quintanilha-Alcañices) el único vestigio de la existencia de fronteras entre ambos países.
Félix Alvarez Saavedra.
Notas
[1] Desaparecido desde 2013, al haber sido unido a la freguesia de Calváo, formando una nueva freguesia llamada Calväo e Soutelinho da Raia.
[2] El Cuncos corre de Este a Oeste, cerca de Villanueva del Fresno (Badajoz), y su desembocadura en el Guadiana se ha visto alterada desde los años 90 por la construcción del embalse de Alqueva.






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