miércoles, 1 de diciembre de 2021

La Policía descubre centenares de armas y miles de proyectiles; parte de ello en el domicilio de un diputado socialista

Nuestro buen amigo, compañero y colaborador, Antonio Alonso Rodríguez, nos remite este interesante artículo cuyo título aparece epigrafiado en la cabecera del texto.

Así afirmaba un titular del diario «Ahora» publicado el día 8 de junio de 1934 para informar sobre la incautación de 616 pistolas y más de 80.000 proyectiles intervenidos a miembros de la UGT y del PSOE así como de la detención del diputado socialista Juan Lozano Ruíz al que se le había incautado en su domicilio 54 pistolas y 2600 proyectiles.

A la derecha, el Comisario José Martínez Guardiola junto a las armas intervenidas, a la izquierda el diputado socialista Juan Lozano Ruiz (1)

Veamos cómo se desarrolló este brillante servicio policial.

Como es sabido tras la victoria de los partidos derechistas en las elecciones de noviembre de 1933, las fuerzas izquierdistas, con el PSOE a la cabeza, no aceptaron de buen grado su derrota y decidieron abandonar la vía parlamentaria y elegir el uso de la violencia como una fórmula viable para volver a alcanzar el poder. Decidieron para conseguir sus objetivos revolucionarios entrenar militarmente a sus milicias reclutando para ello a militares de ideología socialista, como por ejemplo Carlos Faraudo de Micheo, capitán de ingenieros, José Castillo, teniente de infantería o Máximo Moreno Martín, teniente destinado en el Cuerpo de Seguridad, Secciones de Asalto, del que ya hemos hablado en este Blog (2).

Pero un movimiento revolucionario necesitaba no sólo hombres entrenados sino que también requería conseguir armas, lo que el líder del partido socialista Largo Caballero denominaba «El armamento del pueblo» (3). Fue Indalecio Prieto, otro líder socialista del PSOE ayudado por su amigo Horacio Echevarrieta, los que se pusieron manos a la obra para conseguirlas.

En la Tesis Doctoral redactada por Sandra Isabel Souto Krstrín titulada «Poder, acción colectiva y violencia en la provincia de Madrid, (1934-1936)» se señala “como las principales fuentes de suministro de armas a Horacio Echevarrieta, que tenía, bloqueado por falta de pago, un lote adquirido al Consorcio de Industrias Militares del Estado, al que se le habría hecho creer que era una operación legal (es el alijo del famoso “Turquesa”); los grupos revolucionarios portugueses; fábricas y talleres clandestinos en Guipúzcoa; la importación de Francia de pequeños lotes; un comisario de Madrid del que no dice el nombre; el diputado Mariano Moreno; la fábrica de armas de Oviedo, de donde eran sustraídas en piezas por militantes socialistas que trabajaban allí; particulares y armerías. Para la fabricación de bombas las fuentes eran el comité de Asturias, el de Peñarroya, el de Puertollano y el de Vizcaya” (4).

Lo cierto es que la Policía, aunque tal vez desconocía la magnitud del contrabando de armas, estaba al tanto de las intenciones golpistas del PSOE ya que había realizado numerosas requisas de armas en Casas del Pueblo, sedes del partido o en casas de afiliados al PSOE y a la UGT.

Una de estas intervenciones es la que nos ocupa. En junio de 1934, tras recibir, al parecer, una confidencia, funcionarios de Policía destinados en la Comisaría de Cuatro Caminos establecieron un servicio de vigilancia sobre un solar situado en la calle madrileña de San Enrique números 8 y 10.

Estaba esta Comisaría de Distrito de Cuatro Caminos, en esa época localizada en un hotelito de la calle Juan de Olías número 15, bajo el mando de un veterano Policía llamado José Martínez Guardiola. El Comisario Guardiola había nacido en Calasparra (Murcia) el 16 de mayo de 1876. Había ingresado en el Cuerpo en octubre de 1907 y su carrera profesional siempre estuvo en el ámbito de la lucha contra la delincuencia, ascendiendo a Inspector de primera clase en marzo de 1929 y posteriormente, aunque desconocemos la fecha exacta, a Comisario de tercera clase.

El Comisario José Martínez Guardiola en su despacho observando parte de las armas intervenidas (5)


Bajo sus órdenes directas estaban los agentes José Rodríguez Urbano, Joaquín de la Calle Menéndez, Arturo de las Heras Sanz, Lucio Abad Escribano y el vigilante conductor Francisco Cárdenas Hervás y tras establecer el servicio de vigilancia sobre la zona el 6 de junio de 1934, observaron frecuentes entradas y salidas de personas sospechosas así como una inusual presencia de numerosos vehículos taxis.

Los Policías actuantes posan orgullosos tras el brillante servicio que intervino 670 pistolas y más de 83.000 balas del arsenal socialista (6)

Sobre las 20:00 observan la presencia de dos individuos, que penetran en el solar resueltamente tras abrir sus puertas con llave. Aprovechando esta circunstancia, los policías actuantes deciden entrar en el interior deteniendo a esos individuos, que al ser sorprendidos por la rápida actuación, no ofrecen resistencia. Una vez asegurado el recinto proceden a su registro. Dentro hay un cobertizo y un chamizo con un hogar y una fragua ya que anteriormente el solar había sido una cerrajería.

Solar de la calle San Esteban custodiado tras el registro policial donde encontraron 616 pistolas y 81.000 balas (7)

Pronto localizan nueve grandes sacos totalmente llenos y cerrados. Tras abrirlos descubren que contienen 616 pistolas, envueltas en papel encerado, con dos cargadores con capacidad para nueve balas cada uno. Las armas no tenían las marcas de la empresa que las fabricó, estaban “perfectamente nuevas y bien engrasadas” (8), pero se pudo determinar que su procedencia era francesa y de calibre 7,65mm. También se localizaron 81.000 proyectiles del mismo calibre, envueltos en paquetes de 100 balas, fabricados por la Sociedad Francesa de Municiones, con la marca en su culote «S.F.M.», que tenía su sede social en París, en la Rue de Ampere 50 (Société Française des Munitions, de Paris).




Pistola de fabricación francesa MAB modelo C de 7,65mm, con cargador extendido de 9 balas, similar a las intervenidas y munición de ese calibre fabricada por Société Française des Munitions (9)

Se identifica a las personas detenidas. Ambos son militantes del PSOE y miembros de la UGT. Resultan ser Basilio Tomás Ramos Yáñez, de 36 años, pastelero, tesorero del grupo sindical Artes Blancas de la UGT y Macario Falcón Lozano, de 42 años, metalúrgico afiliado a UGT y cobrador de la sociedad Salud y Cultura dependiente de ese mismo sindicato al que se le ocupó, en el momento de la detención, las llaves de entrada y unas facturas por la compra de tubos de hierro y tapones de rosca similar a los utilizados en las bombas de tubo que los terroristas usaban como contenedor de sus artefactos explosivos.

Se continúan las gestiones con dos líneas de investigación. La primera identificando a la persona que el 23 de mayo había alquilado el local, que resultó ser Mariano Marcos Alcantarilla, de 39 años, afiliado a la Agrupación Socialista Madrileña y a la Sociedad de Obreros del Transporte Mecánico de Madrid de la UGT. Se le localiza en su domicilio pero no puede ser detenido dado que padecía una grave enfermedad (muere a causa de ella el 8 de agosto de 1934) pero puede manifestar que había dejado su célula de identificación a un importante cargo de su sindicato que fue el que alquiló el local en su nombre sin conocer la actividad que ahí se realizó.

La otra línea de investigación da mejores resultados. Se localiza a los taxistas que habían viajado al local de la calle San Enrique números 8 y 10 y son detenidos e interrogados manifestando todos ellos que fueron requeridos sus servicios cuando circulaban por la calle por una persona desconocida que les contrataba para pasar primero, por el solar de la calle San Enrique y posteriormente, tras cargar unos paquetes, a otros puntos. En el interrogatorio uno de ellos informa que el día anterior a su detención había llevado a un cliente, posteriormente identificado como Macario Falcón, a la Avenida de la Plaza de Toros número 17, piso 2ª derecha (actualmente esta calle sería la Avenida de Felipe II y la Plaza de Salvador Dalí) portando diez o doce paquetes que había recogido en el solar de San Enrique.

Se hacen las correspondientes gestiones y resulta que esa dirección se corresponde con el domicilio de Juan Lozano Ruíz, ingeniero de caminos, canales y puertos y diputado del PSOE por la provincia de Jaén y por lo tanto con inmunidad parlamentaria. No obstante se solicita el correspondiente Mandamiento de Entrada y Registro. Cuando se obtiene la autorización los agentes de Policía se personan en la casa del diputado socialista Juan Lozano, que se niega en rotundo a abrir la puerta, teniendo que recurrir los actuantes a un cerrajero que la abrió.

Durante el registro se localizan en el interior de la casa 54 pistolas y 2.700 cartuchos de idénticas características a los hallados en la calle San Esteban, por lo que el diputado socialista Lozano Ruíz fue trasladado (10), primero, a la Comisaría del Distrito y posteriormente a la Dirección General de Seguridad en la calle Víctor Hugo, sin llegar a entrar en “ningún calabozo sino que había pasado la noche en la Inspección de Guardia en compañía de los agentes que allí prestaban servicio” (11). El día 7 todos los detenidos son puestos a disposición del Juez de Guardia, José Mínguez y Ramírez de Losada que, debido a la existencia de un aforado, traspasa el asunto a la sala 2ª del Tribunal Supremo, que ordena el ingreso en prisión del diputado, mientras que el juez encargado del Sumario, tras interrogar al resto de los detenidos, los deja en libertad, excepto a Basilio Tomás Ramos Yáñez y a Macario Falcón Lozano a los que ingresa en prisión.

Imagen satírica publicada en la revista humorística “Gracia y Justicia" (12)

Posteriormente, el 8 de junio, la Comisión de Justicia del Congreso, órgano encargado de conceder los suplicatorios da, en principio, el permiso para que el diputado Lozano sea procesado, pero debido a la intervención de Prieto, que manifiesta que no se ha cumplido el reglamento al no haber oído la comisión la declaración del diputado imputado, se rechaza la concesión del suplicatorio a la espera de una nueva reunión, por lo que a los pocos días el diputado socialista queda libre e impune, pese haber sido detenido en posesión de 54 pistolas en perfecto estado y 2.700 cartuchos. Es curioso ver como Indalecio Prieto, el organizador de la compra de estas armas ilegales a través de intermediarios checos, defiende a su cómplice y evita, mediante una trampa parlamentaria, su procesamiento.

El 13 de julio de 1934 (¡caray con la rapidez de la Justicia en 1934!), tan solo 35 días después de su detención, fueron juzgados los detenidos Basilio Tomás Ramos Yáñez y Macario Falcón Lozano, resultando, incomprensiblemente, absuelto el primero y condenado a sólo tres años el segundo. Tal vez tuvo algo que ver que durante toda la celebración del juicio centenares de militantes socialistas rodeaban la sede judicial. Del procesamiento y condena del diputado Lozano estamos aún a la espera ya que aunque finalmente se concedió su suplicatorio el 3 de julio las Cortes decidieron que se suspendiera el procedimiento judicial mientras fuera diputado. Ciertamente era una Justicia rápida pero totalmente pútrida y cobarde a diferencia de la actual que es totalmente pútrida y cobarde pero lenta.

Para acabar sólo nos queda comentar que sucedió con los brillantes policías que lograron disminuir el arsenal socialista en 670 pistolas y más de 83.000 balas que posiblemente hubieran causado una enorme cantidad de víctimas durante el golpe de estado realizado por el PSOE en octubre de 1934 y que en esos momentos estaban organizando.

En primer lugar hablaremos del Comisario de tercera clase José Martínez Guardiola. Continuó al mando de la Comisaría de Vigilancia de Cuatro Caminos hasta su jubilación, el 15 de mayo de 1936. Al iniciarse la guerra civil estaba en Madrid. Según declaración ante la Causa General de su viuda, María Martínez Castro, fue detenido en su domicilio el 23 de septiembre de 1936 y vilmente asesinado en los primeros días de octubre. Su cadáver fue localizado en el Depósito Judicial de Cementerio completamente desfigurado por heridas y golpes de manera tan importante que impidieron una total identificación. La mujer acusa del crimen a “elementos rojos de Cuatro Caminos, pues el desaparecido fue allí Comisario, efectuando importantísimos servicios”. Su excelente trabajo desmantelando uno de los principales arsenales clandestinos socialistas le costó la vida. El PSOE no perdona. ¡Pro Patria mori, eternum vivere!

Declaración ante la Causa General de la viuda de José Martínez Guardiola, María Martínez Castro, el 22 de abril de 1938 (13)

José Rodríguez Urbano y Joaquín de la Calle Menéndez sobrevivieron a la guerra y ambos se jubilaron en 1947 y 1943, respectivamente, con la graduación de Inspector de 1ª clase. Lucio Abad Escribano y Arturo de las Heras Sanz también tuvieron suerte y sobrevivieron a la guerra alcanzando ambos el grado de Comisario del Cuerpo General de Policía en los años 50.

Notas:

1. Diario Ahora, edición de 8 de junio de 1934, página 16.
2. https://cnpjefb.blogspot.com/2021/10/teniente-del-cuerpo-de-seguridad-maximo.html
3. SOUTO KUSTRIN, Sandra Isabel. Tesis Doctoral «Poder, acción colectiva y violencia en la provincia de Madrid, (1934-1936)», Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Historia Contemporánea (2000), página 327.
4. SOUTO KUSTRIN, Sandra Isabel. Tesis Doctoral «Poder, acción colectiva y violencia en la provincia de Madrid, (1934-1936)», Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Historia Contemporánea (2000), página 301.
5. La Libertad, edición de 7 de junio de 1934, página 3.
6. Idem.
7. Mundo Grafico número 1180 de 13 de junio de 1934.
8. La Libertad, edición de 7 de junio de 1934, página 4.
9. https://www.icollector.com/French-MAB-Model-C-Brevete-marked-on-slide-Made-in-France-for-W-A-C-7-65mm-cal-3-1-4-barrel_i11641817
10. Según la Constitución del año 1931 los diputados sólo podían ser detenidos en caso de flagrante delito (artículo número 56).
11. Diario Ahora, edición de 8 de junio de 1934, página 11.
12. Revista Gracia y Justicia, año IV número 129 de 9 de junio de 1934, página 4.
13.Causa General. Declaraciones de testigos de la pieza principal o primera de Madrid, FC-CAUSA_GENERAL,1502,Exp.3, 303.

Antonio Alonso Rodríguez.

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