Nuestra gran amiga y compañera Marisol Luque, nos remite esta interesante fotografía de efectivos del Cuerpo de Seguridad, pertenecientes a una Unidad Ciclista, en la que se reconoce, al menos a un Sargento y a varios Guardias 1ª.
De acuerdo con lo que le informa la propietaria de la foto, en la que aparece señalado un familiar suyo, la fotografía puede estar tomada en Barcelona, entre los años 1923 y 1924.
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| Unidad Ciclista de Barcelona (1923-1924) |
En consecuencia, la fuerza, viste con el uniforme de verano, contemplado en las modificaciones de 1922, publicadas en la Gaceta el 25 de marzo de ese año
Efectivamente, eso concuerda con lo que hemos referido con relación al uniforme veraniego que apareció publicado en marzo de 1922; sin embargo, se observan algunas peculiaridades que lo hacen diferente al descrito en el periódico oficial.
Empecemos por el principio. La Orden precitada, al referirse al nuevo uniforme estival, señala lo siguiente:
“En el plazo de un año se sustituirán los actuales uniformes de verano que usan los Jefes, Oficiales, Clases y Guardias por otro cuya guerrera será de estambre fino, de color kaki verdoso. El cuerpo se compondrá de delantero, costadillo y espalda enteriza. En la espalda llevará dos botones grandes y desde estos al borde interior dos pliegues de los llamados de nariz que terminarán en una anchura de 33 mm. En los costados tendrán unas aberturas de 10 cm. Abrochará en una sola hilera de 7 botones grandes, yendo el primero a 40 mm. del escote y el último 2 mm. más largo que el talle natural. Entre el tercer y cuarto botón llevará dos bolsillos de 15 cm., con cartera de entra y sal, que se abrocharán por su parte media con un botón pequeño. Toda la prenda irá guarnecida de un pespunte al canto. Las vueltas de las mangas serán del mismo estambre y con las granaderas en la misma forma que en la guerrera de invierno. El cuello será de paño gracé. El pantalón será del mismo estambre, largo y completamente liso”.
Este nuevo uniforme, vino a sustituir al reglamentado con fecha 20 de septiembre de 1920, vigente hasta 1922, que al referir la guerrera del uniforme estival para Clases y Guardias, señalaba lo siguiente:
“De algodón color gris oscuro y rayita menuda, sin forros ni bolsillos de pecho, de idéntica forma y dimensiones que las de Jefes y Oficiales. El cuello y las bocamangas de la misma tela de algodón gris, con las granaderas de paño y las cifras del cuello de metal blanco”.
En consecuencia, vemos dos diferencias notables, además del color, entre una guerrera y otra. Mientras la reglamentada en 1920 refiere una prenda sin bolsillos pectorales -los Jefes y Oficiales si los llevaban-, la contemplada en las modificaciones de 1922, si los lleva. Por otra parte, mientras el cuello descrito en 1920 es del mismo color que la guerrera, en 1922 se dispone que pase a ser de pañete gracé.
Igualmente, para confirmar más la fecha de obtención de la fotografía, volvemos a referirnos a las modificaciones de 1922 que señalan también lo siguiente:
“En el plazo de dos años, los actuales botines que usan las Clases e individuos de Tropa, se sustituirán por unas polainas de baquetilla negra y sin grasa, moldeadas para su mejor adaptación a la pierna. Constará de dos cuerpos unidos por una costura y sobre ella, cubriéndola, una tira de cuero de 15 mm. cosida por ambos lados. Abrochará por la parte exterior de la pierna y en la parte de la caña por un fleje de acero, que irá adherido a una polaina con un refuerzo de cuero cosido por debajo, cuya extremidad encajará sobre un puente de hierro y en la parte superior por una correa con su hebilla doble, sujetas ambas por remaches. En la parte inferior llevará un refuerzo de cuero cosido para mayor duración de la polaina. Las dimensiones se sujetarán a la altura y grueso de las piernas”.
Efectivamente, visto lo señalado, dos elementos destacados en estas modificaciones de 1922, el cuello de pañete gracé y las polainas altas, aparecen en esta fotografía. Sin embargo, no sucede lo mismo con la hechura de la guerrera que no muestra los bolsillos que debería llevar en el pecho de la prenda, asemejándose a la reglamentada en 1920.
Este hecho, llama la atención, máxime cuando se trata de un uniforme de nueva implantación, en un momento en que el objetivo que se perseguía -ya desde 1920- era unificar la uniformidad de todo el Cuerpo para que no existiesen las diferencias que venían observándose en las diferentes plantillas, prácticamente desde el despliegue del Cuerpo de Seguridad a partir de 1908.
Cierto que, con relación al personal ciclista nada referencian los sucesivos Reglamentos de uniformidad, más allá de lo que refiere el Reglamento Orgánico de la Policía Gubernativa de 25 de noviembre de 1930 que, al referirse a este personal, señala: "los Ciclistas e individuos que vayan de escolta en las motocicletas usarán, en todo tiempo, calzón del color del uniforme de la estación, gorra en lugar de casco, tirante que cruzando el pecho ha de sostener el cinturón; no llevarán machete y la prenda de abrigo será la pelliza".
Pese a todo, ya habíamos observado algunas diferencias notables entre la uniformidad de los Ciclistas con relación al resto del Cuerpo, desde la creación, en 1905, de la primera Unidad de esta especialidad en Madrid, de la que la prensa refiere que viste de forma muy similar a los Enlaces del Ministerio de la Guerra.
En algunas fotos de las que disponemos, las Unidades Ciclistas, tanto la de Madrid como la de Barcelona, visten polaina corta -en la de Barcelona llegan a utilizar bota alta- chaquetón-pelliza, incluso podría que jersey de cuello vuelto y como prenda de cabeza la gorra de plato de hechura similar a la reglamentada para los Jefes y Oficiales, de piqué blanco, en principio, o con funda blanca, posteriormente, para la época estival, y distintivo de la especialidad sobre la manga izquierda del uniforme. En resumen, las diferencias con la uniformidad del resto de personal son notorias, pese a que no figuren en ningún Reglamento, posiblemente por razón, al menos hasta la mitad de los años 20, de la escasez de Unidades de esta especialidad.
Tal vez, esta falta de reglamentación de la uniformidad provocase que se autorizasen determinadas licencias, al igual que sucedía con los motoristas, lo que provocase que la hechura de las guerreras fuera diferente.
Otra posible explicación podría deberse a que todavía estuviese en uso, al menos para esta Unidad, la guerrera declarada reglamentaria en septiembre de 1920, a la que ya hemos hecho referencia, adaptándole el cuello de pañete gracé.
Otra opción, aunque improbable, podría ser una interpretación errónea de lo dispuesto en las modificaciones de 1922, manteniendo la hechura reglamentada en 1920, salvo en lo concerniente al color de los cuellos.
Tampoco podemos pasar por el alto lo efímero de este uniforme estival reglamentado en 1922 que, pese a la buena acogida que tuvo, a partir de 1924 comenzó a cambiarse por el que aparece descrito en el Reglamento de 1925 y con el que se llegaría al final del periodo monárquico.
En cualquier caso, ya habíamos tenido acceso a otra fotografía, datada en las mismas fechas, en la que se observa a personal ciclista, creemos que también de Barcelona, vestidos con esta uniformidad.
Sea como sea, la fotografía es un documento muy interesante que agradecemos a nuestra compañera Marisol Luque.

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